¡Vaya cosas que preguntan los niños!

Los niños preguntan mucho más que nosotros cuando éramos pequeños. Es normal, la sociedad ha cambiado y ahora saben más de sexo.

A los tres años muchos ya empiezan con la edad de los “porqués”. “¿Por qué mi prima no tiene colita y yo sí? ¿Por qué los papás no pueden tener bebés en la tripa? ¿Por qué tú tienes pelitos ahí? ¿Qué es sexo? ¿Qué es la vagina?...”

En fin, no hay que extrañarse demasiado (¿dónde habrá oído eso?), ni regañarles por hacer esas preguntas, ni dejar de escucharles (¿qué quieren saber en realidad?), ni dejar de contestarles. Hay que armarse de paciencia para explicarles la diferencia entre mujeres y hombres y no perder la calma si, después de todo este esfuerzo, el pequeño aún insiste: “¿Pero le saldrá la cola cuando sea mayor?”. Ellos van asimilando poco a poco la rea-lidad y en su mundo de fantasía las cosas son diferentes a como tú las ves.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Lo que ellos quieren saber

Puede que el sexo haya sido un tema tabú en tu familia y estas preguntas te incomoden, pero tu hijo hoy no recibe la misma formación e influencias que tú. Es normal que quiera saber y recurra a sus padres, y responderle con comprensión y sinceridad es una muestra de cariño y respeto hacia él. Pero debes fijarte en la pregunta que te hace y contestar a lo que realmente quiere saber, adaptando tu respuesta a su nivel de comprensión.

Si te pregunta qué es el sexo y tiene menos de cuatro años, le puedes decir que es cuando los papás os abrazáis fuerte porque os queréis mucho.

Si ya tiene cinco o seis, le puedes explicar que os besáis y acaricíais, casi siempre en la cama, y que a veces de ese amor nace un bebé.

Y si tiene siete u ocho años, le puedes contar en qué consiste el acto sexual, cuando el pene se pone duro, etc., y que no sólo se hace para tener niños. Eso sí, procura relacionar siempre el sexo con el amor, los sentimientos, las emociones...

¿Cómo ha entrado el bebé?

Otro tema sobre el que les apasiona preguntar es el de la reproducción (por dónde sale el bebé, cómo ha entrado...) sobre todo si en su entorno hay una embarazada. Dile que saldrá por la vagina (hay otras palabras, pero ésta es la mejor). Y en cuanto a cómo ha entrado, la imagen de la semillita y el huevo es muy socorrida, porque se puede adaptar a las diferentes edades y, además, es más sincera y cierta que la de la cigüeña.

Eso sí, no le dictes una tesis, céntrate en lo que pregunta. Que no te pase como a ese otro amigo mío, Luis, que cuando su hijo de cinco años fue con un lápiz y un papel en la mano a preguntarle cómo se hacía un niño, empezó a contarle lo de la semillita hasta que Alex le interrumpió: “Si eso ya lo sé, papá, lo que te pregunto es cómo se dibuja un niño...”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Cuestiones íntimas

A los cinco años un niño debe aceptar que sus padres se besen y a veces se encierren un rato en el cuarto para “jugar solos”; tiene que saber que no está bien que se toque los genitales en público, ni que otro se los toque a él (salvo para curarle); debe saber que algunas preguntas y comentarios es mejor reservarlos para la intimidad...

Tras sus primeras dudas, tan inocentes, vendrán otras: “¿Qué es echar un polvo, o qué es tirárselo?¿Vosotros también hacéis el amor? ¿Qué es ser homosexual?...”. Admite lo que te pregunta, no le distancies. Explícaselo con calma, de acuerdo a tu estilo y valores (y a su edad) y le ayudarás a desarrollar y tener autocontrol y buen juicio sobre su propia conducta sexual cuando sea mayor.

Publicidad - Sigue leyendo debajo