Hoy salimos sin el bebé

El secreto para que vuestra primera salida, sin el bebé, sea un éxito radica en dejarle con la persona adecuada (responsable, cariñosa...). Sólo así podréis disfrutar y estar a gusto todos.

Además de padres, seguís siendo pareja. Por eso es muy positivo que, ahora que vuestro pequeño es un poquito menos dependiente (en sus horarios de comidas y sueño) salgáis solos o con amigos, ya sea a algún espectáculo, a cenar, a divertiros o simplemente a pasear y hablar de vuestras cosas.

Así intensificaréis vuestra relación afectiva y repondréis fuerzas y ánimo para seguir con vuestra tarea de padres sin caer en el agotamiento. Pero, claro, para que podáis disfrutar tranquilos es fundamental que dejéis al bebé con alguien que le conozca bien y esté al tanto de sus rutinas.

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¿Abuelos, familiares o canguro?

La mejor solución en la mayoría de los casos, y muy probablemente también en el vuestro, es que un familiar (abuelos, tíos...) o amistad vaya a vuestra casa.

Así el niño, al quedarse con alguien de la familia o persona a quien probablemente reconoce y permanecer en su ambiente habitual, rodeado de sus cosas, tolerará mejor vuestra ausencia.

Si salís de noche y decidís llevar al bebé a la casa de un familiar, es recomendable que pase la noche entera allí, en lugar de ir a buscarle de madrugada, para no interrumpir su sueño y evitar que se destemple y coja frío (podéis llamar las veces que consideréis oportuno, pero el objetivo de esta salida es que tengáis tiempo para vosotros dos).

Si elegís esta opción, antes de salir de casa haced una lista de productos y accesorios básicos y repasad bien su equipaje para aseguraros de que no os olvidáis nada; así las personas que estén a su cuidado, tendrán a mano todo lo que el pequeño pueda requerir y no será necesario que os llamen o tengan que salir a la farmacia a comprarlo.

En caso de que no podáis contar con vuestros familiares más cercanos, tendréis que preparar vuestra primera salida sin el bebé con más antelación, para que os dé tiempo a encontrar una canguro que sea de vuestro agrado (debe ser mayor de edad, haber trabajado con bebés de la edad del vuestro, contar con buenas referencias, tener una evidente capacidad de resolución...).

Los métodos más fiables para ello son: hablar con vuestros familiares y vecinos, por si conocen a alguna persona que os puedan recomendar, o recurrir a una agencia especializada.

En ambos casos, antes de decantaros por una candidata en concreto, realizad varias entrevistas. Una vez tomada la decisión, pedidle que acuda a vuestra casa con tiempo, para que conozca al niño y podáis explicarle dónde están las cosas, así como los horarios, las costumbres y las “rarezas” de vuestro pequeño (si tiene que acostarle con su mantita para que concilie el sueño, por ejemplo).

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Y, por supuesto, dejadle vuestro número de móvil, por si necesita consultaros algo y los números de familiares y pediatra que pueda precisar.

El momento del adiós

Cuando llegue el momento de salir, no os vayáis a escondidas. Si lo hacéis así, cuando vuestro hijo descubra que os habéis marchado se sentirá abandonado (hacia los 8 meses se inicia la crisis de los extraños y les resulta muy inquietante y angustioso que les tenga en brazos e interactúe con ellos un rostro desconocido).

Es mejor que le digáis adiós con una sonrisa, para que os recuerde contentos. Y tanto si se queda feliz como si llora, no os vayáis con sentimiento de culpa. El sofocón se le pasará a los pocos minutos de que salgáis por la puerta, porque su memoria aún es muy corta.

Pensad que, el hecho de que vosotros hagáis vida de pareja favorece vuestra estabilidad emocional y, por tanto, también es algo positivo para vuestro pequeño.

Si para vosotros llega a ser algo normal dejar a vuestro hijo con alguien de confianza y salir juntos de vez en cuando, él también lo aceptará con naturalidad.

Y así, como consecuencia, tolerará mejor vuestras ausencias cuando empiece a ir a la guardería y cuando por cualquier motivo tardéis más de lo habitual en volver a casa.

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