Anticonceptivos durante la lactancia

Desde el tradicional preservativo, inventado en el siglo XVII por el doctor Condom, hasta los más nuevos, el implante subcutáneo y el preservativo femenino, te contamos cuáles son tus mejores (y más seguras) opciones.

PRESERVATIVO MASCULINO

Es el anticonceptivo recomendado por los médicos en las cuatro o seis primeras semanas tras el parto, no sólo porque evita un nuevo embarazo, sino porque protege de posibles infecciones. Es el método más utilizado en este periodo, seguido de los gestágenos, fundamentalmente la minipíldora. El uso inadecuado del preservativo hace que tenga un fallo de hasta el 14%. De ahí la importancia de utilizarlo desde el principio de la penetración y de colocarlo completamente, no sólo hasta la mitad.

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Además, hay que tener en cuenta otras recomendaciones: conservarlos en un lugar seco y fresco, alejados del calor; no abrir el envase con los dientes o con objetos cortantes para evitar roturas; no usarlos si han caducado; y nunca utilizar dos juntos, porque pueden romperse con la fricción. Si empleas lubricantes, que sean hidrosolubles. Los grasos, como la vaselina, no se recomiendan porque deterioran el preservativo.

GESTÁGENOS

Tienen más de un 99% de eficacia y consisten en administrar hormona progesterona o sus derivados. Al hacerlo de forma continuada, se consigue que no se produzca la ovulación. Pueden utilizarse en el postparto y durante la lactancia, pero a veces producen algo de acné y/o retención de líquidos. El inconveniente del método es que altera el ciclo, de forma que aparecen sangrados intermenstruales de escasa cantidad, pero frecuentes.

Se presenta en minipíldora, implantes subcutáneos e inyecciones. La más usada es la minipíldora, se toma una pastilla al día. Los implantes son unas diminutas varillas que el médico coloca bajo la piel y liberan hormona durante tres a cinco años. Su inserción se realiza con anestesia local y es muy bien tolerada. En cuanto a las inyecciones, se pone una cada tres meses. Cuando se dejan de tomar los gestágenos, se recupera la fertilidad.

Los efectos de la minipíldora y el implante desaparecen en 48 horas y se reinicia el proceso normal, de modo que entre 4 y 6 semanas después reaparece la regla. Con los inyectables se recupera más tarde la fertilidad, incluso puede tardar hasta un año.

ESPERMICIDAS (gel o crema)

Debes aplicarlos en la vagina cada vez que vayas a tener relaciones. Sólo debes usarlos en las primeras seis semanas tras el parto, si das el pecho, o durante las primeras tres o cuatro semanas, si no lo das. Garantizan una anticoncepción eficaz, pero sólo durante el tiempo recomendado, que es cuando hay menos probabilidades de ovulación. Después tienen un riesgo de embarazo del 15% al 25%, por lo que se han de utilizar junto con otro método, como el diafragma.

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DIAFRAGMA

Se trata de un aro de látex con forma de capuchón que se coloca en el interior de la vagina para evitar el paso de los espermatozoides. Se emplea cada vez que se tienen relaciones y, una vez finalizadas, se retira pasadas unas horas. No suele molestar y lo colocas tú misma. El “pero” es que su uso puede resultar complicado y, además, tras el parto, las medidas de la vagina varían, por lo que deberás ir al ginecólogo para que establezca la nueva talla de diafragma.

PRESERVATIVO FEMENINO

Se compone de dos anillos flexibles unidos por una especie de bolsa, de forma que uno de ellos se introduce en la vagina y el otro se deja en la vulva. Al producirse la eyaculación, el esperma se queda en la bolsa. El inconveniente de este método es que resulta incómodo; de hecho, apenas se utiliza.

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