Recupera la línea

Has dado a luz, estás en casa y ¡sorpresa! La imagen que ofrece el espejo no es la que esperabas y tu actual vestuario no ayuda mucho. No desesperes, para todo hay solución.

Quienes han pasado por la prueba del espejo saben lo duro que es comprobar que el abdomen no está plano, que no cierran los vaqueros, que han aparecido estrías...

Soluciones hay. La mayoría de los problemas estéticos desaparecerán en breve. Y los que persistan podrán atenuarse con una mínima atención.

Lo importante es que no te encierres en ti misma. Sal de casa, habla con otras mamás, maquíllate, cómprate ropa (los colores ácidos levantan el ánimo, el blanco ilumina el rostro...), ve a la peluquería, actúa sobre los problemas de los que te hablamos y empieza a pensar en positivo. Objetivo: verte guapa.

Manchas en la cara o cloasma

Si durante la gestación te salieron manchas has de contar con que te acompañarán unas seis semanas más (aunque hay casos en los que persisten). Se conocen como cloasma o “paño del embarazo”. Los cambios metabólicos y hormonales que se producen en la gestación dan lugar a una hiperpigmentación de la piel de la cara, lo que se traduce en manchas tostadas en la nariz, labio superior, pómulos, parte baja de la mejilla y entrecejo.

Según Álvaro Bargues, fisioterapeuta especialista en postparto del Centro Valle 36, de Madrid, “en algunas mujeres se mantienen, sobre todo si han tomado el sol sin protección en el embarazo”. Si no te has protegido con una hidratante diaria con SPF superior a 15, ahora hay que poner remedio: usa una pantalla total. El sol no debe darte en la cara. Pregunta en farmacias por compactos pantalla total con color, que unifican el tono de la piel y la protegen.

Para eliminar las manchas, existen tratamientos blanqueadores que dan buenos resultados, pero no los uses si estás dando el pecho. “Todos los productos que incluyan componentes químicos se desaconsejan durante la lactancia”, advierte el fisioterapeuta. Como remedio casero, aplica en la zona yogur natural durante 15 minutos; te ayudará.

Flacidez de pecho y tripa

Por lógica, son las zonas que más han sufrido con el aumento de peso y volumen. Para el pecho resulta muy efectivo el ejercicio del recuadro A. Y para recuperar la firmeza de la tripa, usa productos reafirmantes (siempre que no estés lactando) y combínalos con ejercicios (por supuesto, pasada la cuarentena y empezando por los más suaves; mira el recuadro B).

El ginecólogo o un especialista en postparto debe indicar si la zona perineal está tonificada y cómo ejercitarla (contraer y relajar varias veces la zona) antes de iniciar cualquier actividad física, para evitar escapes de orina.

Retención de líquidos

Se trata de una hinchazón de los tejidos producida por el paso del líquido desde los vasos sanguíneos al espacio intercelular. La zona donde se manifiesta con más frecuencia es en las piernas. Tras el parto, los líquidos se pierden en 15 o 30 días, aunque si se da el pecho puede quedar algo de reserva, ya que el organismo lo acumula para garantizar la alimentación del bebé.

Aunque parezca un contrasentido, para combatir la retención se recomienda beber más agua y tomar alimentos que favorezcan su eliminación, como la piña. Además, debes realizar ejercicios como éstos: túmbate boca arriba con las piernas en alto (colócalas sobre una almohada) y dibuja círculos con las puntas de los pies, primero hacia la derecha y luego hacia la izquierda. Combínalos con estos otros: pon las puntas de los pies hacia arriba y relaja; ponlas hacia abajo y relaja.

También puedes darte con la ducha masajes circulares y ascendentes en las piernas para favorecer la circulación. Alterna agua caliente y fría (tres minutos con cada una). Los masajes con geles fríos ayudan también a activar la circulación, pero cerciórate de que se pueden utilizar durante la lactancia; los encontrarás en farmacias o centros de estética especializados en el embarazo.

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