Problemas iniciales

Los primeros problemas se suelen resolver con una buena técnica

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D.R.

En la primera etapa de lactancia los problemas suelen estar relacionados con la leche materna o el pecho de la madre.

A continuación enumeramos los más comunes y sus soluciones.

Subida de la leche

  • PROBLEMA: Hacia el tercer día después del parto se produce la subida de la leche (hasta entonces habrás dado al bebé el calostro, el complejo vitamínico más perfecto que existe). La llegada de la leche puede producir sensaciones molestas: tensión mamaria, dolor en los pezones, dolor de cabeza y hasta fiebre.
  • SOLUCIÓN: Si te colocas una bolsa de agua caliente envuelta en una toalla sobre el pecho te calmará. No obstante, estos trastornos suelen desaparecer en dos o tres días por sí solos, cuando la leche ya fluye con naturalidad.
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    Pezones invertidos

    • PROBLEMA: Tienes los pezones planos o invertidos (hundidos) y no sabes si podrás dar el pecho.
    • SOLUCIÓN: Puedes dar de mamar. Utiliza un corrector de pezones (lo ideal sería empezar a hacerlo desde el embarazo). Consiste en un aparatito que succiona el pezón y lo saca al exterior. Úsalo antes de cada toma y en una semana el pezón quedará permanentemente erecto. Y entre toma y toma masajéate la areola hacia el pezón con el índice y el pulgar.

      Falta de leche

      • PROBLEMA: Crees no tener leche suficiente para alimentar al bebé.
      • SOLUCIÓN: Muchas madres temen no producir la cantidad de leche necesaria, pero lo cierto es que produces leche en la medida en que tu bebé succiona. Cuanto más mame, más leche crearás. Después de unas semanas tus pechos no estarán tan llenos como al principio, porque se habrán adaptado a su nueva función. Para mantener el nivel de leche adecuado, bebe al menos dos litros de líquidos al día, masajéate los senos y levanta el ánimo.

        Rechaza el pecho

        • PROBLEMA: El bebé mamaba bien, pero de repente no quiere pecho.
        • SOLUCIÓN: Quizá has cambiado de perfume o de crema hidratante y el bebé no los asocia a tu olor natural. O puede ser que algo que hayas comido (fundamentalmente huevos o leche de vaca) no sea de su agrado o le siente mal. Investiga si alguien de tu familia o de la de tu pareja tiene alguna alergia alimentaria y, si es así, elimina ese producto de tu dieta. Un tercer motivo es que el bebé tenga la nariz tapada y necesite respirar por la boca. Dale unas gotitas de suero fisiológico y luego aspírale los moquitos antes de la toma. Si éste es el problema, reduce el tiempo de las tetadas para que no se agote por no poder respirar con facilidad.

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