Mascarillas faciales para estar guapa tras el embarazo

Suponen un tratamiento intensivo, aportan agua, sustancias nutritivas y vitaminas. Actúan en la capa superior de la piel facilitando su oxigenación al retirar células muertas, eliminar impurezas, abrir poros, etcétera.

Tras el embarazo, es posible que notemos cómo nuestra piel pierde algunas de sus propiedades, ya no está tan luminosa como antes o como, incluso, la notamos menos tersa.

Para recuperar todas las propiedades de la piel, las mascarillas se presentan como uno de tus principales aliados. A continuación, te facilitamos una serie de claves para que saques de ellas el máximo partido:

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  • Deben aplicarse sobre la piel limpia, es decir, después de la limpiadora y el tónico. Su uso no es diario.
  • Hay que dejarlas actuar de 10 a 15 minutos, aunque las actuales en cinco minutos son ya efectivas.
  • Se ponen con movimientos circulares ascendentes, desde el cuello a la frente, respetando el contorno de los ojos y de los labios. Después de retirarlas conviene aclararse con agua tibia y secarse con una toallita de papel.
  • No maquillar hasta una hora después de su utilización.

    LAS TRADICIONALES

    Aprovecha los productos naturales, mézclalos y aplícalos sobre el rostro según tus necesidades.

    Descongestionantes:

    • De pepino. Batir un pepino y dos cucharadas de queso fresco sin sal.
    • De tomate. Aplicar las rodajas directamente sobre pómulos, barbilla y frente. No poner sobre los ojos.

      Purificantes:

      • De manzana. Batir la pulpa de una manzana con una cucharada grande de harina de avena.
      • De arcilla amarilla. Mezclar una cucharada de esta arcilla con leche.

        Hidratantes:

        • De melón. Una rodaja de melón batida con una cucharada de harina de trigo.
        • De aguacate. Mezclar su pulpa con unas gotas de aceite de oliva.

          Exfoliante:

          • De sal. Una cucharada de aceite de oliva con dos de sal y una pizca de harina.

            LAS ACTUALES

            Sus texturas son muy variadas y su riqueza en principios activos no admite duda.

            • En gel: Formuladas a base de extractos de frutas, algas marinas y té. Aportan además una agradable sensación de frescor al rostro.
            • Arcillosas: Más densas, indicadas para pieles grasas que buscan un equilibrio.
            • Aspecto cremoso: No te confundas, son más espesas que una crema normal, hay que aplicarlas y dejar que se absorban, no se aclaran y el exceso se retira presionando con una toallita de papel.
            • De tejido: Son de celulosa, se colocan sobre el rostro respetando la forma de éste. Se basan en la aplicación transdérmica de sus activos. Se retiran con facilidad.
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