Alteraciones del pH de la vagina

El pH de la piel está entre 4,5 y 5,6 según las zonas corporales, aunque el término medio es 5,5.

En zonas como las mucosas, baja hasta 4,2 para crear un ambiente ácido en el que no se desarrollen hongos ni bacterias.

Así es el pH de la vagina. Pero ciertas circunstancias (uso de preservativos, espermicidas, consumo de antibióticos o de anticonceptivos de alta carga estrogénica, etc.) alteran este pH, lo alcalinizan y predisponen la zona, ya de por sí de riesgo, a infecciones.

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Durante el postparto, además, se suman la anemia, el estrés, la herida perineal, el uso de productos higiénicos incorrectos, etc., que suben el pH y dejan desprotegida la vagina. Para reducir el riesgo, en el postparto inmediato lava la zona con agua salada. Y más tarde, con un producto de baño ácido.

Evita el estreñimiento y aumenta el consumo de agua para favorecer la micción y reducir las bacterias de la orina. No uses prendas ajustadas ni ropa interior de fibra. Y, si la tienes, corrige la anemia.

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