Cuidados del perineo tras el parto

Después del parto la zona del perineo queda dañada y tarda en recuperarse. Si te han hecho la episiotomía los puntos tardan diez días en disolverse, pero la zona estará sensible durante dos o tres meses. Si has sufrido un desgarro o el parto ha sido difícil o con instrumental, puede tardar más de seis meses en volver a la normalidad.

Cuando estés en casa tras el parto, hay unas pautas que favorecen la curación de la herida de la episiotomía y la recuperación del perineo. Y si el perineo sigue debilitado, hay terapias que pueden ayudarte.

  • Recuperación. Implica higiene, alimentación y protección para no forzar el periné. En cuanto a la higiene, lávate dos veces al día con agua y sal o con un antiséptico, como te hayan indicado, inclínate hacia adelante al hacer pis, para que no se mojen los puntos, y límpiate dando toquecitos con el papel. Cambia frecuentemente la compresa tocológica y mantén la herida seca. Debes aumentar la ingesta de los alimentos que evitan el estreñimiento (kiwis, ciruelas, cereales integrales...) y de los ricos en vitamina K (verduras de hoja verde) por su poder cicatrizante. Y en cuanto a la protección, acostúmbrate a contraer los músculos del suelo pélvico siempre que vayas a hacer un esfuerzo abdominal (estornudar, levantar peso, coger al niño...) y no reanudes las relaciones sexuales hasta que no te sientas recuperada.
  • Más ejercicios. Además de seguir practicando los ejercicios de Kegel, apúntate a la gimnasia abdominal hipopresiva, concebida para que las mujeres que acaban de dar a luz hagan ejercicio reforzando y no dañando la musculatura perineal. Francisca García explica cómo realizarla: “De pie, coloca los brazos formando un círculo, con las manos y los dedos extendidos. Las piernas, ligeramente separadas, repartiendo el peso del cuerpo entre ellas. En esta postura, espira hasta vaciar totalmente los pulmones y después inspira intensamente. Así el periné, liberado de presión, se relaja y se tonifica.
  • Conos vaginales. Es una terapia para la rehabilitación del suelo pélvico. Se utilizan conos del mismo tamaño y distinto peso. Hay que introducir el más ligero en la vagina y mantenerlo sin que se deslice durante unos minutos, de pie o caminando. La contracción para retenerlo fortalece los músculos pélvicos. Cuando se sujeta con facilidad se pasa a otro cono más pesado.
  • Otros tratamientos. Los músculos del suelo pélvico pueden reforzarse mediante tratamientos con biofeedback o electroestimulación funcional. El objetivo de la electroestimulación es provocar una contracción pasiva de las fibras musculares y está indicada cuando la mujer tiene dificultades para contraer la musculatura pélvica por sí misma. Consiste en aplicar corrientes eléctricas de diferentes frecuencias en el nervio o sobre el músculo pélvico para mejorar el tono.
    Por su parte, los tratamientos con biofeedback comprenden una serie de técnicas auditivas, táctiles y visuales que permiten controlar la evolución en la mejoría muscular en el suelo pélvico. Ayudan a la mujer a tomar conciencia de los músculos del suelo pélvico a través de un perineómetro (dispositivo digital con sonda vaginal hinchable), que identifica y mide la fuerza de los músculos del suelo pélvico, y evalúa los progresos en su rehabilitación.
  • Cirugía. Como último recurso, la zona del suelo pélvico puede ser objeto de cirugía íntima, ya sea por un problema médico (incontinencia urinaria, prolapso, insatisfacción sexual por estar muy dilatada...) o por cuestiones estéticas. Las alternativas son muchas, desde un estrechamiento vaginal hasta una labioplastia (reducción de los labios menores), pasando por una lipoescultura del pubis. En estos casos siempre ha de ser un médico el que recomiende la oportunidad de la intervención y la técnica más adecuada para cada mujer.
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    Ante cualquier trastorno del suelo pélvico, la recomendación es que no te resignes. Actúa, hay solución.

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