Problemas del pecho durante la lactancia

A lo largo de la lactancia pueden surgir dificultades que te hagan dudar sobre si seguir dando el pecho o no. Te contamos cuáles son y cómo se solucionan.

Grietas

Es el principal problema en esta etapa. Muy dolorosas, las grietas son motivo frecuente de abandono. Están directamente relacionadas con una mala posición al dar de mamar, aunque un tiempo de succión excesivo también puede provocarlas.

En muchos casos el error está en que el bebé coge sólo el pezón, en vez de la areola, y lo muerde y provoca heridas. Si no estás segura de que tu hijo se coja bien al pecho o notas dolor, consulta con un especialista para que te indique las correcciones precisas.

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Si ya han aparecido las grietas, aplícate una crema específica para combatirlas e hidratar los pezones y deja el pecho al aire unos minutos. No es necesario que te laves antes de dar el pecho, estas cremas resultan inocuas para el bebé. Las grietas se suelen curar en pocos días; mientras, puedes seguir dando el pecho. Si el dolor es fuerte, utilizar una pezonera de silicona te ayudará a minimizarlo. Pero de todos modos, lo mejor es que consultes con el ginecólogo.

Mastitis

Si no se frena la congestión mamaria puede producirse una mastitis (inflamación de la mama), porque se acaba obstruyendo alguno de los conductos que transportan la leche y puede aparecer infección.

En estos casos la zona del pecho afectada está dolorida, enrojecida y caliente. Además, es normal que tengas malestar general y puede que fiebre, síntomas parecidos a la gripe. La mejor prevención es evitar que los pechos estén demasiado llenos de leche.

Para ello debes dar el pecho a tu hijo con más asiduidad. Pese a que tengas infección, ésta no afectará al bebé. Mientras el peque succiona, date masajes en el pecho desde la zona afectada hacia el pezón: ayudará a sacar la leche. Si hay fiebre, consulta a tu médico, quizá sea necesario que te recete algún antibiótico compatible con la lactancia.

Congestión mamaria

Se produce a los dos o tres días después del parto, debido a la subida fuerte de la leche, cuando ésta no se vacía correctamente. Los senos se llenan mucho, están calientes y provocan dolor, se endurecen y al bebé le cuesta cogerse. La mejor prevención es iniciar la lactancia a los minutos de dar a luz.

Esta congestión empieza a disminuir a los tres o cuatro días, pero a lo largo de la lactancia puedes encontrarte en esta situación más de una vez. Por ejemplo, si tu hijo está mamando menos; o durante el destete, si no se hace gradualmente.

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Si notas los síntomas, ofrece el pecho más frecuentemente a tu hijo y sin aun así no hay mejora, vacíatelo tú misma. También es muy efectivo masajearse el pecho para conseguir que se movilice la leche.

Otro remedio natural que resulta muy eficaz: poner hojas de col fresca en el pecho evitando el pezón, colocar el sujetador encima y dejarlas un par de minutos. La col te ayudará a bajar la hinchazón y permitirá que le leche salga más fácilmente.Una vez que se haya vaciado bien el pecho, aplica paños fríos como medida de prevención.

Infección por cándidas

Se trata de una infección provocada por un hongo llamado ‘Candida albicans’ y se contagia de madre a hijo y viceversa. Provoca dolor y ardor en los pezones, que pueden presentar descamación o una erupción de puntitos rojos. Si tu hijo la tiene, le aparecerán unas áreas blanquecinas (parecidas a la leche cuajada) alrededor de su boquita. No es necesario que dejes de dar el pecho, pero sí debes acudir a tu ginecólogo para que te recete el tratamiento adecuado y al pediatra para que haga lo propio con el bebé.

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