Vuelve a tu línea

Necesitas comer bien y empezar, poco a poco, a hacer ejercicio. Al mes ya notarás resultados y en los siguientes meses irás perdiendo esos kilos de más.

Con constancia y paciencia (a unas les llevará 3 meses, a otras 9) puedes perder esos kilos de más que te ha dejado tu maternidad y recuperar el tono muscular que tenías antes del embarazo.

La naturaleza te ayuda: ya en el parto se pierden 5-7 Kg (la placenta, el bebé, el líquido amniótico...). Y en los 15 días siguientes, otros 2-3 Kg (reducción del útero, dejar de retener líquidos...). Ahora tu objetivo es deshacerte de los kilos que aún te sobran y ponerte en forma.

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El primer consejo es que des el pecho a tu hijo (¡sí, amamantar adelgaza! De hecho, gastarás unos 2-3 Kg produciendo leche). El segundo, que te alimentes bien, des el pecho o no, y que empieces a hacer ejercicio poco a poco en cuanto te autorice tu médico. Sólo combinando dieta y ejercicio obtendrás resultados.

Buenos consejos para todas

Aunque quieras perder peso, los expertos desaconsejan una dieta hipocalórica, pues es poco efectiva y haría que tu cuerpo y tu ánimo se resientieran. Es mejor seguir una alimentación equilibrada, con estas pautas:

  • Tienes que incluir alimentos de todos los grupos (féculas, verduras, frutas, lácteos, aceite y proteicos) en tu rutina alimentaria.
  • No te obsesiones con las calorías. La cantidad diaria recomendada depende de las características de cada mujer (altura, edad y peso) y de su actividad física. Si tienes algo de sobrepeso podrás seguir una dieta moderadamente hipocalórica bajo la supervisión de un dietista-nutricionista que te indicará los nutrientes y las cantidades a ingerir.
  • Sobre todo al principio, concede prioridad a vegetales y frutas y restringe azúcares y grasas saturadas.
  • No dejes de lado las legumbres. Sobre todo a partir del tercer mes inclúyelas dos días a la semana en tu dieta. Además, pasta, arroz o patata al menos una vez al día.
  • No te quedes con hambre. Para evitar el “picoteo”, reparte las ingestas en cinco comidas al día y bebe agua sobre todo entre comidas, así facilitas la digestión y los nutrientes que ingieras harán mejor su papel.
  • Elige productos integrales (pan, cereales, galletas, barritas) cuando tu cuerpo te pida azúcar. No sólo saciarás esta necesidad, sino que por su alto contenido en fibra, te ayudarán a combatir el estreñimiento.
  • No es necesario que tomes suplementos vitamínicos, pues se encuentran en cantidad suficiente en los vegetales, frutas, cereales, huevos y carne de tu dieta diaria. Solo si por analítica se detecta algún déficit, tu médico podría indicar una aportación extra, pero esta situación no suele ser frecuente.
  • Si estás tan agobiada que no tienes tiempo ni para cocinar y comes lo primero que encuentras, decántate por platos rápidos y fáciles de preparar (ensalada de pasta con tomate y atún; ensalada de lechuga con maíz dulce y huevo duro; crema de verduras con picatostes y virutas de jamón serrano, bocadillo de jamón york con tomate natural, etc.) frente a los preparados que no aportan todos los nutrientes necesarios o sólo aportan calorías vacías.
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