Trucos que te ayudarán a curar la episiotomía y las grietas del pezón

Dar a luz es un gran esfuerzo para el cuerpo y no todas las mujeres se recuperan igual. Por eso voy a contarte qué cosas me funcionaron a mí para volver a ver la luz tras una enorme episiotomía y grietas en los pezones cuando comencé a dar el pecho.

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Cuando te quedas embarazada de tu primer hijo, todo es felicidad e ilusión. Si tu embarazo transcurre con normalidad, lo vivirás como algo mágico y solo soñarás con tener a tu pequeño en tus brazos. Sin embargo, aunque acudas a los cursos de preparación al parto y te cuenten lo duros que son los días posteriores a dar a luz, te aseguro que hasta que no lo vives, ni te imaginas lo duro que puede ser un postparto. Si además, te han hecho una gran episiotomía, decides dar el pecho y las grietas destrozan tus pezones y tu bebé sólo se calma succionando de su "particular surtidor", te aseguro que esos días que creías que iban a ser idílicos, se convierten en una auténtica pesadilla.

No quiero ser aguafiestas, pero es mejor estar prevenida por si las cosas se complican (que no tiene por qué ¿eh?) y sobre todo, saber qué puedes hacer para sentirte mejor. No es necesario hacerse la fuerte, pide ayuda siempre que te sientas desbordada y sigue leyendo si el dolor de tus pezones o herida por la episiotomía ya te están "matando". Lo que voy a contarte me ayudó mucho a superar esos malos momentos y me hubiera encantado saberlo desde antes de dar a luz.

Curar más rápido la episiotomía

Seguro que te han explicado que tienes que lavar la herida de la episiotomía solo con agua y jabón neutro y secar con una toalla o gasa limpia a golpecitos suaves y así debes hacerlo pero, saca el secador de pelo. Sí, has leído bien. Ponlo en temperatura templada casi fría y apunta a tu herida a una distancia de unos 30-40 centímetros. Su chorro de aire te asegura tenerla seca, ya que por mucho que golpees suavemente con una toalla, la zona quedará húmeda. Es importante que no lo hagas con la temperatura alta o corres el riesgo de quemarte y entonces el remedio se convertirá en una tragedia. Yo agachaba un poco el culete como buenamente podía, abría las piernas y con el secador en la mano, lo movía como harías con un abanico para no apuntar siempre a la misma zona.

Además, otra cosa que me vino de perlas fue coger una botella de agua de medio litro con pitorro, llenarla de agua templada, una cucharada de sal gorda y la agitaba para que se mezclaran bien. Me sentaba en el bidé y apuntaba directamente a mi episiotomía para lavarla. Mano de santo. Esto lo hacía tres veces al día, siendo una de ellas dentro de la ducha como paso final. Y sí, luego a darle al secador.

Otra gran aliada que descubrí tras sufrir que los puntos se me saltaran fue la Blastoestimulina en spray. En su prospecto informa que es un cicatrizante con anestesia local que calma el dolor de heridas y quemaduras. A mí me ayudó mucho. Pregunta a tu médico o matrona por ella, aunque en la farmacia la venden sin receta. Es mejor en spray que en crema porque se seca rápidamente y crea una película protectora que alivia mucho al no rozar directamente con la compresa tocológica.

Lanolina pura para las grietas de los pezones

Con mi primera hija tuve un inicio de lactancia terrible, mi hija no terminaba de engancharse bien o yo no sabía colocarla o vete tú a saber, y se me hicieron unas grietas tremendas. Cada vez que mi bebé abría su boquita y la cerraba sobre mis pezones, el dolor me recorría todo el cuerpo y era como si una descarga eléctrica me recorriera desde la nunca hasta el dedo gordo de cada pie. Todavía no sé de dónde saqué las fuerzas para continuar dándole el pecho tras varios días así. Probé todo tipo de pomadas, posturas para darle de mamar, cojines de lactancia... nada funcionó hasta que en la farmacia recomendaron a mi marido Purelan. Y fue mano de santo. Al ser inocua para el bebé, no tenía que limpiarme los doloridos pezones cada vez que la daba de mamar, lo que ya de por sí era un alivio. No sé si fue por esta crema o porque mi cuerpo se iba curtiendo en eso de dar el pecho, pero el caso es que a mí fue lo único que me curó aquellas grietas. Por supuesto, me pasé las primeras semanas de la vida de mi hija con los pechos al aire y es que te habrán dicho que lo mejor es eso y dejarte unas gotas de tu propia leche en los pezones.

Otra cosa que yo desconocía era que en tu centro de salud de referencia hay matronas que además de revisar tu estado tras el parto, son unas grandes asesoras en los problemas más comunes del postparto y lactancia materna. Consulta con ellas todas las veces que consideres necesario o busca ayuda en los grupos de apoyo a la lactancia. El apoyo psicológico en esos momentos es fundamental. Y tranquila, no serás la primera ni la última que llore con ellas de pura desesperación.

Noches en vela

Si tu bebé es de los que no duermen más de dos horas o simplemente enlazas una toma con cambio de pañal, regurgitaciones varias etc... a mí me vino muy bien tener al lado de la cama un kit cambia pañales para no moverme de allí (os recuerdo que mi episiotomía no estaba para muchos meneos y menos nocturnos con días sin pegar ojo a mis espaldas). Ese kit fue meter en una caja de cartón mediana (de las que hay en cualquier chino), varios pañales, un cambiador de usar y tirar (que si no se mancha puedes usar varias veces hasta que tu lindo bebé lo vomite o lo manche con una caca a propulsión), crema para su culete, un paquete de toallitas húmedas, un body y un pijamita limpios. Si en plena noche lo tienes todo a mano, no necesitarás ir hasta su cambiador para nada.

Además, ahí descubrí las lágrimas artificiales. Cuando llevas noches sin dormir, tus ojos empezarán a estar muy resecos y la sensación es realmente incómoda. Así que me acostumbré a hidratarlos constantemente con ellas, sobre todo por las noches. Fueron un gran alivio y aunque el cansancio no desaparecía, sí me sentía mucho mejor.

Sé que lo estoy pintando muy feo, pero mis primeras semanas como madre fueron así y aunque espero que no tengas que poner en práctica lo que te he contado, tenlo en cuenta por si las moscas.

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