Cosas que pasan tras el parto y que nadie te cuenta cuando estás embarazada

Aunque ser madre será lo más emocionante a lo que te vas a enfrentarte, debes saber que tras el parto no todo es de color de rosa, porque habrá momentos en los que de hecho, lo verás todo negro. Tranquila. No eres la única a a que le pasa y pronto verás la luz.

cosas que pasan tras el parto que nadie cuenta
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Ser madre es una de esas cosas en la vida que no se pueden explicar realmente bien hasta que no las vives. La maternidad es posiblemente lo mejor que puede pasarte (toma tópico), pero también es lo más agotador, intenso, aterrador y estresante para muchas mujeres, sobre todo las primeras semanas. Son días en los que todo es nuevo y sobre lo que casi nadie te avisa o te prepara. ¿Por qué este pacto de silencio entre las que hemos sido madres? Desde aquí voy a romperlo, porque aunque la maternidad es maravillosa y no la cambiaría por nada del mundo, también tiene algunos aspectos menos positivos que nos pasan a muchísimas mujeres y que no ocurre nada por confesarlos.

1.No todas sentimos ese flechazo mágico y amor como nunca anteshabías conocido en las primeras horas con tu bebé.
Lo quieres, por supuesto, pero no deja de ser un recién llegado a tu vida al que todavía no conoces y al que aún no te has acoplado. No pasa nada. No eres peor madre. El amor incondicional llega. Pero no tiene por qué ser el primer día.

2.Ese pequeño ser que ha salido de ti no es el bebé de anuncio que esperabas.
Tu hijo puede nacer con tanto pelo que parece un “monito”, con la cara congestionada y de un color horrible. Podemos decir que cuando nació era feo, eso no te hace quererlo menos. Te lo dice una madre de un niño al que su propio padre y tíos (que lo aman con locura) le llamaban Benjamin Button los primeros días (si has visto la película no hace falta que te explique nada más).

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3.El parto es muy intenso y puede no ser “bonito”. En algunos casos puede ser muy doloroso si la epidural no hace efecto. Hay sangre, aunque tú no la veas, y todo tipo de líquidos que huelen de forma intensa. Es bonito el hecho porque es el nacimiento de tu hijo, pero el parto no tiene por qué serlo y menos, si hay complicaciones.

4.No todas las mujeres rompen aguas antes de dar a luz, así que la matrona te romperá la bolsa cuando llegue el momento en el hospital.
En los cursos de preparación al parto te dirán que no duele y no es verdad. Algo duele y asusta. Y si no, pregunta a las que se lo han hecho. Todas nos imaginamos ese momento como algo mágico que te sucede en casa, en la cola del super, te echas a reír y nerviosa llamas al padre de tu hijo... pero en muchos casos, no es así. Verás a la matrona entrar en tu habitación con una especie de espátula enorme y te la meterá en tu vagina hasta romper la bolsa y para ello, hurga, sí, hurga y puede dolerte. A veces usan los dedos. Ve preparada porque no es nada agradable.

5.En el hospital todo es fácil, tierno y tu bebé siempre duerme... además tienes a matronas y enfermeras pendientes de ti y de tu hijo.
Te traen la comida, te limpian la herida si hubiera episiotomía y no te falta de nada. Pero ¡ay cuando vuelves a casa! Tu bebé no para de llorar y no sabes qué le pasa. Y te pones nerviosa, y posiblemente llores, no una vez, sino muchas en los primeros días. No pasa nada, estás agotada, no duermes y encima las hormonas viven su particular festival dentro de ti. Llora, desahógate y pide paciencia a tu pareja porque te va a ver en un estado que nunca antes imaginó.

6.Dormir es un lujo y hasta ese justo momento no lo habías valorado.
Ahora entiendes esas sutiles frases de hermanas, amigas, primas y conocidas madres durante todo el embarazo “Aprovecha a dormir ahora que puedes”. ¿Cómo es posible que se duerma tan poco con un bebé? Ay amiga, ahora verás con otros ojos esas malas caras con ojeras de las que son madres y las verás cómo unas auténticas heroínas a las que no habías prestado toda la atención y admiración que se merecían.

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7.No volverás a ducharte tranquila durante más de 3 minutos hasta pasadas bastantes semanas. ¿Qué era eso de aplicar una mascarilla mientras te depilas? Depilación, seguro que sacas tiempo para eso mientras tu bebé duerme... y hacerte las manos, secarte el pelo con calma, hacerte las cejas.... NO. Olvídate de todas esas cosas hasta dentro de un tiempo porque da gracias que si puedes hacer pis y caca en más de tres minutos.

8.Cuando te sube la leche, tus pechos crecen tanto que como te descuides y tu bebé no mame correctamente, correrás el riesgo de una mastitis y duele mucho, de hecho creerás que van a explotar.
No dejes que pase eso, saca la leche y aplica paños secos calientes para evitar que se obstruyan los canales lácteos.

9.Tus pezones te dolerán si es la primera vez que das el pecho, es posible que se agrieten, y cada vez que tu hijo se enganche, el dolor te recorrerá la espalda como una descarga eléctrica. Pasará. Pero aplica lanolina pura, la venden en farmacias y en Amazon. Al ser inocua para tu bebé, evita que la tengas que retirar antes de darle el pecho. Y sí, deja los pezones al aire todo el tiempo que puedas.

10.Perderás la vergüenza por completo. Total, te pasas el día con los pechos fuera (si tienes grietas te dirán que los tengas al aire el máximo tiempo posible, lo avisamos en el punto anterior) y, además, te han mirado en tus partes íntimas varias matronas, algún ginecólogo y tu pareja para ver si los puntos están bien. Y te aseguramos que no hay nada de sexy en todo eso.

11.Te estriñes y te dará miedo ir al baño por si esos malditos puntos se saltan o te duele la herida al apretar. Kiwi, kiwi y más kiwi (si están maduros, mejor) desde el mismo día que estás en el hospital y te dejan comer. No esperes a que sea tarde. El médico te dirá que no se saltarán, pero no le creerás y el wc te aterrará.

12.Salir de casa se convertirá en un hecho heroico y te preguntarás cómo hacen las demás madres para ir peinadas y estupendas y a la vez haber vestido a sus hijos con conjuntos ideales. No pasa nada. ¿Qué importa una melena llena de nudos si puedes salir a pasear con tu pequeño? Y es que salir de casa te llevará casi dos horas entre pitos y flautas (y cacas líquidas, y meter todo lo que puedes necesitar en la bolsa del bebé, y ponerte ropa medio decente, y darle otra vez el pecho o biberón... y así todo el rato).

Es posible que haya madres que nunca hayan vivido ninguna de estas experiencias, habrá madres que las hayan tenido todas y algunas que hayan experimentado otras.
Pero todas y cada una de ellas de estas situaciones, compensan y tener a tu hijo se convertirá en lo mejor que te haya pasado nunca, lo más cansado también, pero no temas en decir que a veces te derrumbas: eres humana y a todas nos pasa, así que pide ayuda... estarás más descansada y por tanto, serás más feliz y disfrutarás mucho más de tu maternidad.

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