Descansar y cuidar de una misma, clave para para poder atender a los hijos

Al convertirnos en madres nuestra cabeza se convierte en una especie de lista de responsabilidades, pero a veces se nos olvida la más importante: cuidar de nosotras mismas.

La maternidad te cambia la vida por completo y es que un hijo pasa a ser lo más importante de la vida de una mujer, incluso en lo único importante. Todo gira en torno a él, el tiempo, los pensamientos, las decisiones, todo. De repente no dejas de pensar cómo puedes hacerlo mejor, como puedes convertirme en la madre perfecta. Entonces la mente, exhausta, cansada y débil, al igual que el cuerpo, se da cuenta que de tanto pensar en él te habías olvidado de pensar en ti. Convertirse en madre puede fulminar durante un tiempo el resto de tus facetas. De repente no eres mujer, ni hija, ni esposa, ni profesional. Solo eres madre. Y cuanto más te esfuerzas en ese papel, podrías sentirte menos tú y eso hace que ni siquiera estés a gusto con lo único en lo que te implicas: la maternidad. Pero tienes que darte cuenta de algo: para cuidar a los demás es imprescindible estar bien con uno mismo, cuidarse.

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Al principio, este pensamiento puede hacerte sentir egoísta, culpable. Pero llegado el momento, tendrás que arriesgarte y darle una patada a esa culpa que siempre trata de apoderarse de tus pensamientos y que no desaparece hagas lo que hagas. Con el tiempo, aprenderás a vivir con ella, sobre todo porque te darás cuenta de que hay muchas razones por las que apostar por ti merece la pena. Y muchas de ellas también beneficiarán a tu hijo. Si tú eres feliz, serás capaz de transmitir esa felicidad a tu pequeño, si tu cuerpo y tu mente están en sintonía, te costará menos tener paciencia, cuanto más te respetes a ti misma, más te respetará él.

A medida que vayas dedicándote más tiempo, sentirás como tus roles volverán a emerger, seguirás siendo madre pero también persona, amante, amiga, hija, profesional. Volverás a ser tú, o incluso una mejor versión de mi misma, con más confianza y mayor autoestima. Apostar por ti merece la pena, porque simplemente te lo mereces.

Has de ser consciente de que enfocar tu vida únicamente en tus hijos os afecta negativamente a ambos. Así que cámbialo y empieza a dedicarte tiempo. Haz una lista con todas las cosas que dejaste de hacer y te hacían sentir viva. Poco a poco, organiza tus días para volver a recuperar tu vida sin dejar de ser madre. Saca tiempo para tomar algo con tus amigas, para hacer deporte, para cenar a solas con tu pareja. Piensa en las cosas que te hacen feliz y hazlas. Hidrátate, date un baño, respira profundamente, escucha música. Ama a tu familia, a tus amigos y nunca te olvides de ti.


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