Tras el parto, adiós caos, hola rutina

La llegada de un hijo siempre supone trabajo extra y grandes cambios en el hogar, pero con una buena organización verás que todo es más sencillo. Cuanto logres establecer una rutina diaria, antes lograréis la tan ansiada calma.

Tu hijo recién nacido duerme mucho, de día y de noche, pero también se despierta mucho y entonces reclama tu atención inmediata y exclusiva. Tienes que adaptarte a él y organizar tu tiempo. Así verás que, además de ofrecerle todo lo que necesita, también tendréis ratos tranquilos para disfrutar más de vuestra naciente relación.

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Organizarse no significa elaborar un plan estricto de las 24 horas. Si pretendes esto, además de volveros locos sin conseguirlo, puedes alterar el ritmo de tu bebé dificultando la adaptación a su nuevo entorno.

Tu planificación del tiempo debe contemplar el ritmo y las necesidades de tu hijo. No todos los bebés son iguales: algunos comen y duermen con cierta regularidad y otros son más imprevisibles; los hay que se entretienen un ratito solos y otros que lloran cada vez que pierden de vista a los papás... Sea como sea tu bebé, para organizarte deberás basarte en su propio horario, e irlo modificando para que se adapte más a la rutina diaria que a ti te interesa.

El principio es lo más duro, tu hijo está en un ambiente desconocido y su comportamiento te parecerá caótico. Y si te falta práctica en dar el pecho, preparar biberones, cambiar pañales o aliviar los gases, una tarea se te juntará con otra.

Ten paciencia para poder conocerle, descubrir cuáles son sus gustos, comprobar cuánto tardas en hacer cada cosa... Pronto tendrás más soltura y empezarás a organizarte mejor.

Seguir una regularidad en el día a día no solamente facilita el trabajo de los padres, sino que también resulta muy necesario para el pequeño, ya que:

  • Las rutinas le ayudan a organizar su mundo. Con la repetición diaria de acontecimientos, en su cerebro se forman esquemas que le permiten conocer su entorno y predecir lo que va a suceder, lo que le da seguridad.
  • Cuando su ambiente es organizado y las respuestas a sus necesidades siguen un esquema consistente en el tiempo, se crea un vínculo muy positivo con los padres llamado “apego seguro”, que proporciona al bebé la motivación y el valor necesarios para explorar el mundo.
  • Las rutinas sirven para implantar hábitos regulares de alimentación y sueño que facilitan la hora de acostarle y darle de comer, mejoran la calidad de su sueño y de su alimentación y os hacen la vida más cómoda a todos.
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