Tiempo para ti

Los primeros días en casa con un recién nacido pueden resultar cansados y muy estresantes. Las noches en vela, el desconocimiento total en el caso de las primerizas, los millones de dudas que se agolpan en tu cabeza, el torrente de sentimientos, la sensibilidad a flor de piel... todo ello hace que ¡estés agotada! No te pierdas estos consejos para que la situación no te supere.

Aprende a decir no

¿Tu suegra quiere venir a estar unos días con vosotros? ¿Te llama tu jefe y te dice que va a pasar a ver al niño? Si tienes claro que es lo último que te apetece, con toda la delicadeza del mundo, házselo saber.

Ahora lo primero es tu bienestar y el de tu bebé, así que tienes todo el derecho del mundo a arañar minutos para descansar (aprovecha cuando duerme el bebé para echar tú también una cabezadita) y a huir de los compromisos.

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Relativiza

Tener un bebé supone dedicarle muchas horas al día. Por eso, no puedes pretender seguir haciendo tus tareas del mismo modo que antes. Piensa cuáles son tus prioridades ahora, haz una lista y coloca por orden de importancia las cosas que requieren tu atención. Céntrate en las primeras y no te estreses si no llegas a las últimas.

No pasa nada si estos primeros meses no enceras el suelo o no haces esa visita que llevas tiempo posponiendo.

Busca ayuda

Una de las etapas más agotadoras en la vida de una mujer es su estreno como mamá. El pequeño se despierta por la noche, recibes multitud de visitas, tienes que hacer la comida, la compra... No se puede llegar a todo.

Quítate de la cabeza la idea de ser una superwoman y busca ayuda: tu familia o tus amigos pueden echarte una mano, tu pareja tiene que asumir tareas... Pide por esa boquita. Seguro que tus allegados están encantados de poder serte útiles.

No sólo tú

No acigas en el error de pensar que sólo tú puedes cuidar a tu hijo y que nadie más le entenderá cómo tú lo haces. Recuerda que tu madre, amigas y hermanas con niños ya han pasado por esta situación, incluso en más de una ocasión. Fíajte de ellas y aprovecha su experiencia para echar una cabezadita mientras ellas se ocupan de tu hijo.

Mímate

Saca tiempo para ponerte guapa, hacer algo de ejercicio y sobre todo no te dejes. No hay nada más deprimente que verse con ojeras hasta los pies, el pelo descuidado al tiempo que compruebas que tu tripa no es la que era antes del embarazo y que el culete todavía sigue flácido.

Haz del colorete y el iluminador tus mejores amigos y si puedes ¡date un masaje o vete a la peluquería! Cuando estés más recuperada y tanto la cicatriz de la epiosotomía o cesárea estén totalmente cerradas y te lo permita el médico, date un baño relajante mientras escuchas música.

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