Una etapa para disfrutar

Como suele ocurrir, la teoría es siempre más sencilla que la práctica. Criar a un bebé implica noches en vela, cansancio, un cambio en la relación de pareja e, inevitablemente, también algún que otro sentimiento de culpabilidad. Para hacer frente a los altibajos emocionales de esta montaña rusa en la que todavía te queda subir y bajar muchísimas veces, hay ciertas cosas que te pueden ayudar.

Destierra el sentido de culpa

Éste suele presentarse en dos variantes: o bien te sientes culpable porque hoy no has prestado toda la atención que querías al bebé, o bien te sientes culpable porque la casa está hecha un desastre y encima se te ha olvidado que hoy era vuestro aniversario.

Hay una cosa clara, el día tiene 24 horas y estar a cargo de un bebé consume la mayoría de ellas. Tienes que ser realista y establecer prioridades. Si te planteas una lista muy larga de obligaciones, siempre te vas a sentir culpable porque no conseguirás hacerlo todo.

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El instinto maternal se acompaña de una inmensa necesidad de protección hacia el bebé. Sientes que eres la única capaz de hacerlo bien y te dan escalofríos cuando piensas en separarte de él. Pero cuidado, no debes olvidar a tu pareja. Tu hijo también le necesita.

Está comprobado que durante los dos primeros meses después del nacimiento, los papás tienen menos niveles de testosterona, lo que potencia los vínculos afectivos entre ambos. Así, con él también puede estar en las mejores manos.

Descansa ¡no está prohibido!

Hacerlo siempre que puedas debe ser una de las prioridades de la lista. Tienes el resto de tu vida para organizar y mantener la casa inmaculada, pero ahora no es el momento. Cuanto más descansada estés, más tiempo de calidad podrás pasar con tu hijo.

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