Mima tu pecho

Pérdida de firmeza, arrugas, estrías, variación del tamaño... Son “daños colaterales” del embarazo, y no de la lactancia, como a veces se piensa.

Aun así, tendrás que esperar a que ésta finalice para emprender un plan completo de recuperación para el pecho.

Los senos están envueltos por una capa de piel hiperfina, muy vulnerable a los cambios hormonales. Además, no cuentan con una sujeción fuerte y están repletos de tejidos adiposos glandulares, lo que provoca que sean muy sensibles al efecto de la gravedad. Esto se acentúa más después de un embarazo, ya que la piel se queda flácida, aumentan las estrías y surge la atrofia glandular.

Por esta razón, los dos grandes problemas tras el parto son la pérdida de elasticidad y la falta de tono en la musculatura pectoral. También se acumula grasa y las glándulas mamarias crecen. A medida que el embarazo avanza, éstas aumentan, la piel se estira, aparecen estrías y los tejidos de sostén naturales se relajan. Por eso, una vez finalizada la lactancia, hay que tomarse en serio su recuperación.

La cosmética te ayuda

Aunque por sí sola no hace milagros, y se ha de combinar con otros cuidados, las cremas cosméticas resultan imprescindibles para mantener la elasticidad, tersura y vitalidad de la piel en esta zona.

Hidratar. Se consigue aplicando cremas reafirmantes y nutritivas de manera constante. Y mejor si incluyen en su fórmula activos tensores y anti-edad, como el aceite de cártamo o el de jojoba, que favorecen la síntesis de colágeno, logrando una piel más densa y firme. La función de estas cremas es dotar al busto de la tersura y elasticidad perdidas.

A la hora de aplicarlas no debemos olvidar el escote, ya que su piel tan delicada es el único “sujetador” natural para mantener los senos en su lugar. El pecho es una glándula rodeada de tejido adiposo y su sujeción depende solamente de la piel que lo recubre.

Para notar los beneficios es importante repetir la aplicación dos veces al día: una por la mañana, después de la ducha, que es cuando los poros están más abiertos, y otra por la noche, antes de acostarte, porque es cuando aumenta el ritmo de regeneración celular.

Exfoliar. También es básico para deshacerse de las células muertas y dejar la epidermis más suave y tersa. Conviene realizarla una vez al mes, pero al ser una piel de naturaleza frágil, es recomendable que hacerla muy suave. Se pueden emplear los mismos productos exfoliantes que usamos para la cara o para el cuerpo, siempre ampliando a la zona del escote. No está de más, cada veinte días, aplicar una mascarilla reafirmante.

Controlar las estrías. La verdadera fórmula para combatirlas es prevenirlas desde el primer mes del embarazo. El inconveniente es que son imprevisibles. Se producen por el estiramiento de la epidermis, que provoca su rotura interna, y aparecen en forma de cicatrices. Las de tono rosado son más fáciles de reducir, pero deshacerse de las de color blanco es complicado.

Los expertos afirman que es muy difícil que desaparezcan, pero sí se puede disminuir su tamaño y grosor y mejorar su aspecto. Para ello recomiendan el aceite de rosa mosqueta, por sus propiedades regenerantes y restructurantes de la epidermis.

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