Cuando el parto se presenta por sorpresa

No era el momento y, de repente, el parto ha comenzado. Quédate en casa, llama a emergencias y deja que tu cuerpo actúe como tiene programado.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
No era el día ni el lugar

Ni era la fecha prevista ni tu intención era que el parto se iniciase en un lugar tan poco adecuado. Sin embargo, aquí está. El proceso ha empezado y por la rapidez e intensidad de las contracciones intuyes que todo se va a desarrollar con mucha rapidez.
Se considera parto exprés o de emergencia aquel que surge sin que a la parturienta le dé tiempo a llegar a un centro de maternidad y que por tanto se produce sin la asistencia profesional adecuada (no entran en este concepto los partos que se desarrollan voluntariamente en el domicilio atendidos por profesionales).
Aunque cada organismo responde a su manera, es menos probable que se presente el parto exprés en una primeriza. De presentarse, existe mayor posibilidad de que les suceda a las mamás que cumplen uno o más de los siguientes requisitos:

Candidata a parto exprés

Es más probable que les suceda a:

- Mujeres que ya han tenido varios hijos. Su musculatura está tan entrenada que responde rápidamente a la relaxina, la hormona que actúa sobre los ligamentos, y la dilatación se completa rápidamente.
- Madre reciente (entre 12 y 18 meses después del parto anterior).
- Mujer con experiencia de parto previa muy positiva. El exceso de confianza y las expectativas igualmente positivas hacen que el dolor y las molestias sean menos evidentes.
- Embarazadas con insuficiencia cervical: el cuello uterino no soporta el peso del niño y se abre con facilidad.
- Mujeres con gran flexibilidad (gimnastas, deportistas, etc.) o con laxitud muscular. En ellas la dilatación se completa en pocas horas.
- Mujeres con un alto umbral del dolor, es decir, que su tolerancia al dolor es mayor y que no perciben las contracciones. Estas mamás poseen un alto nivel de endorfinas, que actúan como analgésicos y hacen que su organismo no sea tan consciente del dolor, lo que las lleva a pasar por alto las señales del parto. En su caso no es que el nacimiento del niño se presente por sorpresa, es que ellas no lo perciben.

Por lo general, los nacimientos de un parto exprés no suelen ser prematuros (salvo en los posibles casos de incompetencia cervical). La mayoría de estos bebés son a término y llegan en días muy cercanos a su fecha probable de parto.
El inicio del nacimiento se anuncia siempre con señales evidentes, aunque alguna de ellas, como la pérdida del tapón mucoso o la rotura de la bolsa de aguas, no indican que sea inminente en una primeriza.
Una señal más clara es que se presenten contracciones rítmicas, dolorosas e intensas (duran 15 segundos) cada 10 minutos, que se intensifican con el movimiento, lo que podría llevar asociada una dilatación de 3 centímetros del cuello uterino.
Además, hay que estar atenta a si estas contracciones se irradian hacia la parte inferior de la espalda y a la zona baja del abdomen, porque ello indica que son efectivas en la dilatación.
Para no tentar a la suerte, las mujeres que ya tienen hijos o que cumplen alguna de las circuntancias anteriores deberían acudir a su hospital cuando estas contracciones se presentan cada media hora.

¿Y si no te da tiempo?

Si esto ocurre y te encuentras sola en casa lo mejor es actuar con rapidez. Llama a una vecina para que esté contigo, a tu pareja, para que conozca la situación y a continuación a emergencias (112 o al 061). Dales tu dirección, deja la puerta abierta y céntrate en tu tema. Desde este servicio os darán unas pautas para que el parto se desarrolle sin complicaciones.

Hasta que llegue la ayuda sigue estas indicaciones.

- Si notas unas ganas enormes de evacuar y de empujar y sientes una elevación en la vagina, es que el parto se presenta ya. Quédate donde estés, quítate todo lo que te moleste, busca toallas o sábanas y túmbate en el suelo, sobre ellas y de lado hasta que vaya a salir el niño.
- Después ponte boca arriba con las piernas dobladas y separadas, sujétate los muslos por la parte de abajo y guíate por las necesidades de tu cuerpo.
- Conviene que la persona que esté contigo valore si el cordón está por delante del cuello del bebé y si es así, pasarlo por encima de la cabecita del niño para facilitar su salida.
- Una vez que ha salido la cabeza, lo demás es muy fácil y la naturaleza se encargará de completar el proceso.

Si en ese momento llegan los servicios de emergencia, ellos se encargarán de todo y os trasladarán al centro hospitalario más cercano.
Pero si no han llegado aún, es importantísimo limpiar la boquita y la nariz del niño para que pueda respirar y llorar (esto indica que sus pulmones funcionan) y, sobre todo, abrigarle bien con una toalla, ya que los recién nacidos no regulan bien su temperatura y son muy propensos a la hipotermia.

Ya está aquí el niño, ¿qué hacemos?

Lo primero actuar con calma y con la seguridad de que váis a ser capaces de salir airosos de la situación. Quizá lo más difícil sea qué hacer con el cordón umbilical. Seguid estos consejos.
Las pautas que describimos forman parte de una ayuda básica de emergencia. Después madre e hijo deben ser atendidos en un servicio sanitario para evitar posibles complicaciones

- Como habrás visto en muchas ocasiones, a los recién nacidos se les sujeta por los pies y se les pone con la cabeza hacia abajo, esto es para ayudarles a expulsar los líquidos que tienen en las vías respiratorias.
- Después de limpiarle la nariz y la boca (en seco), tapa al niño y colócalo sobre el pecho de su madre. No tengas prisa por cortar el cordón umbilical, espera a que deje de latir, ya que mientras esto sucede el bebé recibe sangre oxigenada y cargada de hierro desde la placenta.

 Anudar y cortar el cordón

Mientras, hay que buscar un lazo, un cordón limpio o incluso una goma de pelo (ojo, el hilo de coser NO vale, ya que rasga el tejido).
Cuando deje de latir, haz un nudo prieto en el cordón a 12 cm del ombligo del bebé (este trozo de cordón se caerá después) y otro nudo a 15 cm del anterior.
Lava con agua y jabón unas tijeras, pásalas bien por alcohol y corta entre los dos nudos.
El cordón pegado a la madre se expulsará junto a la placenta con las últimas contracciones. Bajo ningún concepto tires de él.

Al hospital

Aunque todo haya ido perfecto, cuando llegue el servicio de emergencia os llevarán a un centro sanitario con servicio de maternidad para atender a ambos, comprobar que la placenta ha salido entera y que todas las membranas y anejos se han expulsado. El neonatólogo hara al bebé su primer examen médico y las pruebas de control neonatal y tras una estancia mínima, si todo va bien, os mandarán a casa.

Publicidad - Sigue leyendo debajo