Cosas que debes saber del parto para no llevarte alguna sorpresa

Si estás en las últimas semanas de embarazo, toma nota de algunos aspectos que pueden influir en el parto y que nadie te cuenta. ¿Preparada?

cosas a tener en cuenta antes del parto
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Sin alianzas, sin esmalte en las uñas, sin comer... hay algunas cosas que debes saber antes de ir a dar a luz.

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Tus preferencias para dar a luz

Cuando el gran día se acerque, deberás tener preparado todo lo que necesitas para ir al hospital sin prisas y sin agobios. Seguramente tu médico o tu matrona ya te habrán dado una lista con lo que tienes que llevar para ti y para el bebé (bodys, pijamas, camisones abiertos si vas a dar el pecho...). Si no, pregúntales qué te proporcionarán en el hospital y qué deberías meter en la maleta. No olvides en casa los documentos que precises para el ingreso (volantes, autorizaciones, etc.), tu DNI, los últimos informes médicos y análisis realizados, tu tarjeta sanitaria, etc.
Antes de que llegue la fecha probable del parto, puedes preguntar al tocoginecólogo si existe la posibilidad de establecer un plan de parto, un documento en el que dejarás escritas tus preferencias sobre la forma de atenderte.

Si en el hospital ofrecen la posibilidad, podrás dejar constancia de en qué postura prefieres dar a luz (sentada, en cuclillas...), quién prefieres que esté presente (tu pareja, un familiar cercano...), si quieres que te pongan la epidural o no.
Por lo general, tanto el médico como el personal del hospital respetarán este documento, pero debes saber que se trata de un plan flexible y que pueden actuar de manera diferente a la deseada por ti si consideran que una determinada situación lo requiere.

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Detalles a tener en cuenta

Hay algunos detalles que son importantes pero, como en pocas ocasiones se cuentan, muchas embarazadas los desconocen y se llevan más de una sorpresa cuando van al parto, sobre todo si son primerizas. Toma nota:

- No puedes llevar esmalte de uñas. Evita llevar las uñas pintadas, ni las de las manos ni las de los pies. El color de las uñas es un indicativo del nivel de oxigenación de la sangre y si llevan esmalte, las enfermeras y médicos que te atiendan podrían pasar por alto algún problema por no haber tenido en cuenta este detalle. Tampoco valen los brillos transparentes, ya que modifican el color natural de la uña. Además, si tienen que medir tu nivel de oxígeno en sangre lo harán con un aparato que se coloca en la última falange del dedo, presionándola ligeramente, y los esmaltes impiden una toma correcta de esta medida.
- Sin maquillaje. No lleves los labios pintados. Los médicos y matronas los observan y si su color tornara al morado significaría que el nivel de oxígeno es bajo y tendrían que solucionarlo. Lo mismo ocurre con el maquillaje. Si te pones de parto, mejor ve al hospital con la cara lavada. Si el proceso se alarga, lo normal es que sudes y estarás incómoda con pintura en la cara y en los ojos.
- Depilación de la zona genital. Muchas mujeres van al parto depiladas. Si es tu costumbre puedes hacerlo, pero evita la cera caliente, que podría afectar a los vasos capilares más superficiales. No es el momento de cambiar de crema depilatoria ni de tipo de cuchilla. Sigue con lo que conozcas y te vaya bien. Pero recuerda que no hay ninguna obligación de hacerlo. El rasurado perineal ya no se realiza de forma sistemática en las maternidades. Si surge la necesidad y al realizar una sutura se considerase preciso, te harán un rasurado parcial de la zona.

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Sin joyas o bisutería

Pendientes, anillos, pulseras... Antes de entrar en el paritorio te pedirán que te quites los complementos metálicos. Presta especial atención a los anillos. Si durante el parto se diera alguna complicación con la vía o se te hincharan en exceso las manos, el dedo donde lleves un anillo podría sufrir una falta de riego y ponerse cianótico.
Si llevas alianza, comprueba unas semanas antes que sale con facilidad del dedo. Si ya te cuesta sacártela, opta por no ponértela más: si en el parto no sale a la primera, la cortarán y perderás tu anillo.
Una buena idea, si no puedes estar sin él, es ponértelo al cuello con una cadena y quitártelo cuando salgas hacia el hospital. Otra razón para no llevar metales es que son conductores de electricidad y si durante el parto utilizan electrocoagulación (método quirúrgico para coagular y cortar usando corriente eléctrica de alta intensidad), te podrían quemar al estar en contacto directo con tu piel.

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Olvida las lentillas
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Es mejor que las dejes en su estuche hasta después del parto: podrían dañarte la córnea con el esfuerzo al apretar durante el expulsivo. Si sueles usarlas, olvídalas una temporada, con los nervios podrías no caer en quitártelas.

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Vaciar el intestino
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Algunas parturientas sienten temor ante la posibilidad de que se produzca una evacuación involuntaria durante los pujos. Si es tu caso, habla con tu médico para que te indique cuándo puedes ponerte un enema o si deseas que te lo pongan en el hospital (se administra en la habitación y se puede ir al baño con total privacidad). Salvo que al explorarte comprueben que tienes muchas heces retenidas y que podrían afectar al encajamiento del bebé, no te lo pondrán. Si tu ritmo intestinal es normal y regular no lo necesitas. Y aunque se produzca una emisión de heces no supone ningún problema sanitario. Quédate tranquila.

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Caminar o no durante la dilatación

Si optas por un parto con epidural, es posible que te dejen tumbada y no podrás caminar porque pierdes la sensibilidad en las piernas y podrías caerte. En los últimos años, aunque no en todos los hospitales, puedes contar con la walking epidural, un tipo de analgesia epidural ambulante con la que te puedes mover hasta casi el final del proceso de dilatación. En esos momentos aumentarán la concentración del fármaco y tendrás que tumbarte.
Cuando tengas la consulta con el anestesista puedes comentárselo. Por si puedes optar a una o a otra.

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Comer o beber antes de dar a luz
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No podrás hacerlo estando de parto (aunque hay especialistas que cuestionan esta medida). Si el parto no se demora, lo lógico es que no tengas ganas de comer. Además, ten en cuenta que si te pones nerviosa podrías vomitar y, sobre todo, que en caso de que surja alguna complicación grave que requiera anestesia general deberás estar en ayunas, al ser incompatible con el estómago lleno. Sí podrás refrescarte la boca con un poco de agua, pero sin tragártela. Lo mejor para no tener sorpresas en tu parto es que vayas a los cursos de preparación, seas primeriza o no. Siempre se aprenden cosas interesantes y en ellos obtendrás información muy valiosa para ir mejor preparada a uno de los momentos más importantes de tu vida.

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