Cómo son los partos hoy en día

La tendencia es que las mamás vivan el nacimiento de su hijo activamente y con la menor medicalización posible.

 

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Olvida las batallitas

El parto es una de las experiencias más importantes en la vida de las mujeres que deciden tener hijos, si no la más importante. Por eso, y porque está en juego nada menos que tu salud y la de tu bebé, es fundamental llegar a él bien informada y sabiendo en la medida de lo posible cómo va a transcurrir.

Si te han contado muchas batallitas sobre partos terribles y larguísimos, dolores espantosos o problemas de todo tipo, lo mejor que puedes hacer es olvidarte de ellas. Es posible que sean historias reales, pero no tienes por qué vivirlas tú. No te ofrecen nada positivo y además hoy en día las cosas han cambiado mucho respecto no ya a hace décadas, sino a las prácticas que eran habituales hace apenas unos años.

Cada hospital, cada clínica de maternidad, tiene unos protocolos propios y pueden variar ligeramente de un sitio a otro, por lo que es conveniente que conozcas los del centro en el que vas a tener a tu bebé.

Por encima de estas consideraciones particulares, te conviene saber que actualmente la tendencia en los partos en nuestro país es a medicalizarlos lo menos posible, cuidando en todo momento la seguridad de la mamá y del bebé, obviamente.
A partir de ahí, y teniendo en cuenta los protocolos de cada maternidad de los que hablábamos antes, también tú tienes algo que decir sobre cómo deseas que sea tu parto. No dejes de comentar con tu matrona (antes de que comience, mejor) tus preferencias al respecto.
En cuanto a las pautas que se siguen a nivel nacional hoy día en la atención de los partos, te comentamos las principales que indica el Ministerio de Sanidad en su “Estrategia de Atención al Parto Normal en el Sistema Nacional de Salud” y en su “Guía de Práctica Clínica en la Atención al Parto Normal en el Sistema Nacional de Salud”. Vamos desarrollando las más importantes fase a fase.

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¿Cómo vivirás la dilatación?

Los especialistas dicen que el parto se ha instaurado, esto es, que el proceso ha comenzado con seguridad, cuando la dilatación del cuello del útero llega a los 4 centímetros. Hasta entonces lo que vives es un periodo “latente”, que es cuando se suele acudir al hospital y que puede ser bastante largo.

Actualmente se tiende a ingresar a las inminentes mamás cuando han dilatado esos 4 centímetros, pues se ha comprobado que hacerlo antes aumenta las probabilidades de que el parto se alargue y de que se precise en mayor medida instrumentalizarlo. Aun así, si tienes dudas, por supuesto dirígete al hospital. Y no te preocupes si te mandan de vuelta a casa para que vuelvas unas horas más tarde. Es mejor para ti.

Una vez ingresada, comienza una relación realmente relevante: la tuya con la matrona. Si el parto avanza con normalidad, como sucede en la mayoría de los casos, puede encargarse de asistirte sin la necesidad de la intervención de un obstetra. Te visitará cada poco rato para ver cómo va todo y cómo te sientes tú; coméntale tus dudas y confía en ella. Está demostrado que esta buena relación hace que te relajes y que el parto avance.

El tiempo que dura la dilatación varía mucho de una mujer a otra e incluso de un parto a otro de la misma mujer. Si es el primer bebé, puede alargarse bastantes horas. Antes la mamá permanecía tumbada en la cama de la habitación; ahora, en la mayoría de los casos podrás moverte por el cuarto, adoptar la postura que desees e incluso darte un baño calentito (que alivia mucho el dolor de las contracciones). Además, ¡podrás beber! Dar unos sorbitos a una bebida isotónica (y tomar agua, claro) está casi siempre permitido.  
También en esta fase te pondrán, si así lo quieres, la epidural. Ahora cada vez se utiliza con más frecuencia un tipo de analgesia que te dará mucha más libertad de movimientos que la que se usaba hace pocos años, cuando ya no podías moverte porque no sentías nada de cintura para abajo. Comenta con el anestesista la mejor opción para ti.

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Segunda fase: expulsivo

El expulsivo es la etapa del parto en la que nace el bebé. Cuando llegues a ella te habrás librado de prácticas que hace tiempo se hacían de forma rutinaria (rasurado del periné, enema...). La episiotomía no se utiliza en todos los partos, el ginecólogo recurrirá a ella solo si lo ve necesario y hará la mínima incisión precisa para ayudar al niño a nacer.

Por supuesto, el papá podrá estar presente en el parto (también se va permitiendo su presencia en las cesáreas) siempre que tú lo quieras; está comprobado que su apoyo es en general beneficioso.

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El bebé ya está aquí

Una vez que el bebé ha nacido, la recomendación es ponerlo piel con piel con la mamá inmediatamente y no separarlos al menos durante su primera hora de vida; esto facilita muchísimo la instauración de la lactancia. Y también se está empezado a hacer en caso de cesárea.

La matrona, que estará contigo en este momento, puede ser aquí de gran ayuda. Lógicamente el neonatólogo comprobará que el recién nacido se encuentra en perfecto estado de salud.

En cuanto al corte del cordón, actualmente se espera a pinzarlo cuando deja de latir, unos tres minutos después del nacimiento del bebé. En ocasiones se le da al papá la opción de hacer esta tarea.

Como ves, en lo relativo al parto las cosas han cambiado mucho (y siguen haciéndolo) en los últimos años. La idea es tratar de respetar al máximo el desarrollo de la naturaleza, contando con la seguridad de ser atendida por especialistas médicos que van a intervenir cuando sea necesario.

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¡Buen ambiente para dar a luz!

Como sabes, una mamá de parto no es una enferma. Está viviendo un proceso natural y en la medida de lo posible así debe ser también su entorno.

La tendencia en la atención de los partos es ofrecer en los hospitales y las clínicas espacios confortables, con tonos cálidos y el equipamiento necesario que ayude a la mujer a relajarse y a dilatar mejor. Por eso no es extraño encontrar en sus habitaciones bañeras y duchas grandes en las que poder moverse libremente y entrar y salir sin riesgos, pelotas de entrenamiento que vienen genial para la dilatación... y hasta hilo musical relajante (aunque muchas mamás prefieren la opción de llevarse su propia música para que las acompañe en las horas que estarán en la habitación hasta que llegue el momento de ir al paritorio).

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