El parto por cesárea

Hoy uno de cada cuatro partos se resuelve mediante cesárea. Es una operación en toda regla, pero resulta muy segura. ¿Quieres saber a qué te enfrentas?

 

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Más cesáreas que antes

Si eres primeriza, mayor de 35 años y el bebé que esperas viene de nalgas, actualmente tienes muchas más probabilidades de que tu hijo nazca mediante cesárea que si estuvieras en la misma situación, pero hace 20 años.



Esta intervención, que consiste en sacar al bebé a través de una incisión en el abdomen y en el útero, es bien conocida y muy segura, pero no por ello deja de tener los riesgos e inconvenientes de toda operación de cirugía mayor. De hecho, la OMS señala que sólo debería utilizarse entre el 10% y el 15% de los partos. ¡Y en nuestro país se realiza en el 25%, uno de cada cuatro bebés nacen así!

Las razones del aumento

Se debe a varios motivos: a que hoy las mujeres comienzan a tener los hijos a edades más avanzadas, a que hay muchos más partos múltiples (debido a los tratamientos de reproducción asistida) y a que a veces los ginecólogos practican una “medicina defensiva”, esto es, prefieren no arriesgarse a intentar un parto vaginal complicado, exponiéndose a recibir una demanda si algo sale mal, y optan por la cesárea.

No obstante, nuestro consejo es que confíes en tu ginecólogo, sin hacer caso de polémicas: si él dice que hay que operar, es porque es la mejor opción.

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En qué casos está indicada

Pero, en realidad, ¿cuándo está médicamente indicado hacer una cesárea?

Te la programarán si...

- Tienes placenta previa oclusiva. La placenta, situada delante del bebé, obstruye su salida por el canal vaginal.
- Vas a dar a luz y el bebé está mal colocado para nacer, de nalgas (en este caso no siempre es necesario hacerla), de cara o en posición transversal.
- Tienes una infección vaginal activa o el VIH. Se practica una cesárea para impedir que el bebé se contagie.
- Tu pelvis es demasiado estrecha y el niño no puede salira través de ella. Esto se denomina desproporción cefalo-pélvica, sucede en poquísimos casos y tiene que ser algo muy marcado para que no pueda darse el parto vaginal.
- Tienes alguna enfermedad hepática o cardiaca crónica. O miopía muy alta.

Te la harán de urgencia si...

- Se detecta pérdida del bienestar fetal.
- Hay un prolapso de cordón; esto es, cuando sale el cordón umbilical antes que el bebé. El niño puede dejar de recibir oxígeno y hay que hacer cesárea.
- Se produce un desprendimiento de la placenta. Ésta se despega antes de tiempo, con la consiguiente hemorragia, y hay que actuar cuanto antes.
- Surge algún problema materno serio, como una preeclampsia. O, simplemente, la dilatación se detiene o se prolonga mucho más de lo deseado y la inminente mamá está agotada.

En otras circunstancias, el médico tendrá que decidir entre intentar un parto vaginal o realizar una cesárea: partos gemelares, operaciones uterinas anteriores, miomas, presentación de nalgas sin prolapso de un miembro, cesáreas previas...

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Cómo se hace la cesárea

Hoy se tiende a realizar las cesáreas con anestesia epidural. Solamente si tienes problemas serios de columna o en casos de urgencia, en los que todavía no tengas puesta la epidural y no dé tiempo a esperar a que ésta actúe (o también si la solicitas) te pondrán anestesia general.

Paso a paso

Si la cesárea es programada, te pedirán que no comas nada desde seis horas antes de ingresar. Ya en el hospital, te pondrán un enema para limpiar el intestino y te rasurarán el pubis (actualmente se suele rasurar sólo la zona alta del pubis).

También te monitorizarán, te pondrán una vía para administrarte los sueros necesarios y después te pondrán la anestesia. A continuación te colocarán una sonda, desinfectarán la piel del abdomen y comenzará la operación en sí.

Algunos médicos empiezan a practicar una variante menos agresiva para la madre, basada en el principio de “minimalismo quirúrgico” del doctor Michael Stark. Consiste en cortar con el bisturí sólo la piel del abdomen y separar los tejidos internos con un instrumento de punta roma allí donde presentan menor resistencia, sin cortarlos.

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¿Y después de la intervención?

Después de la operación te llevarán a tu habitación, donde te reencontrarás con tu bebé. Algunas maternidades, por protocolo, prefieren que la madre pase antes un tiempo en la sala de reanimación.

El efecto de la epidural desaparecerá en un par de horas. Te pedirán que te muevas y vayas cambiando de posición en cuanto puedas, para reactivar la circulación, movilizar el intestino y evitar los gases. Y, aunque te parezca increíble, caminarás un poquito con la enfermera a las 12 o 18 h de la cesárea (a las 24 h si te han puesto anestesia general). Eso sí, no podrás comer nada sólido hasta 48 horas después de la operación.

La herida de la cesárea te molestará unas semanas. La matrona te enseñará a cuidarla: hay que mantenerla limpia y seca, lavándola con jabón neutro y secándola dando suaves toques con una gasa. Entre siete y diez días después de la cesárea, te quitarán las grapas o los puntos visibles (los internos se reabsorben). Los primeros días en casa (te darán el alta entre el tercer y el quinto día) pueden ser duros. Es importante contar con ayuda para que puedas dedicarte a recuperarte y atender al bebé.

Tiempo para recuperarte

La cesárea no es contraindicación para la lactancia. Los medicamentos que te den tras ella no afectan a la leche, así que, si optas por ella, díselo a la matrona para que te enseñe cómo hacerlo y puedas poner a tu bebé al pecho cuanto antes. Por otro lado, tras la cuarentena, siempre que tu ginecólogo dé el visto bueno, podrás reanudar las relaciones sexuales (si tienes ganas) y seguir algún tratamiento o hacer ejercicios para recuperar tu figura.

Si ya has decidido que le darás un hermanito a tu bebé, debes saber quelos especialistas aconsejan esperar al menos un año antes de intentar una nueva gestación. Y en cuanto a tu siguiente parto, ¿será otra cesárea? Puede que sí, si las circunstancias se repiten... o puede que no.

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Puntos positivos de la cesárea

La recuperación después de la cesárea es más costosa que la del parto vaginal. Sin embargo, si tienes que someterte a esta operación, busca el lado positivo:

- Con la cesárea existe bastante menos riesgo de padecer infecciones vaginales.
- Tu estancia en la clínica será más prolongada, por lo que tendrás más tiempo para fijarte en cómo cuidan las enfermeras y la matrona al bebé y para preguntarles todas las dudas que te vayan surgiendo.
- Podrás reanudar antes las relaciones sexuales, ya que la zona vaginal no está tocada.
- Es menos probable que sufras incontinencia urinaria (escapes de orina) a causa del parto.
- Los loquios (sangrados vaginales que empiezan tras el parto y se prolongan unos 40 días) suelen ser menos abundantesque en el parto vaginal.
- Tu bebé tendrá un aspecto más sonrosadito cuando nazca y su cabeza será redondita.

El impacto emocional 

Mientras que para algunas mujeres la cesárea supone una liberación (no tienen que preocuparse de cuándo aparecerán las contracciones de parto, de las horas de dilatación, de empujar...), para otras conlleva un sentimiento de tristeza y frustración. Es lo que los especialistas llaman “la herida emocional”: una sensación de vacío, de no haber podido participar activamente en el nacimiento del bebé, de que las cosas no hayan salido como una deseaba. Si te ocurre...

- Intenta estar lo antes posible piel con piel con tu hijo y mantén un contacto visual constante con él.
- Habla abiertamente de tus sentimientos con tu pareja, tu médico, tu amiga, tu madre... O contacta en el hospital o en internet con otras mamás que estén en tu misma situación.
- Escribe tu experiencia contando cómo te sientes. Hacerlo te ayudará muchísimo a liberar tensiones.
- Piensa que tu mayor deseo, por encima de cualquier otro, era que el bebé estuviese sano... Y ese se ha cumplido.

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