Parto: así transcurre el alumbramiento

Parece que todo ha terminado, ya tienes a tu bebé en tus brazos. Pero aún queda el proceso en el que se expulsa la placenta. Y es importante que vaya bien.

 

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Un poco más

Acaban de colocar a tu hijo recién nacido sobre tu pecho y la emoción es tan inmensa que apenas piensas en nada más. Sin embargo, aún debes pasar la última fase del parto, el alumbramiento, que consiste en la expulsión de la placenta y que puede demorarse entre 20 y 30 minutos.
La placenta es un órgano que se desarrolla durante la gestación, simultáneamente a la formación del feto, y su principal función es permitir el intercambio de nutrientes y oxígeno entre la sangre materna y la fetal, así como servir de protección filtrando e impidiendo el paso a determinados elementos que pueden ser patógenos para el bebé.
Tiene forma de torta, está situada en la cara interna del útero, se conecta con el bebé a través del cordón umbilical y cuando llega el parto ha alcanzado un tamaño de unos 25 cm y pesa aproximadamente medio kilo.
A los pocos minutos del nacimiento de tu hijo, la placenta dejará de enviarle sangre. Es el momento en el que tú, su papá o el médico cortaréis el cordón umbilical.
Así se inicia el proceso de alumbramiento.

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Llegan nuevas contracciones

Aunque el bebé ya ha sido expulsado fuera del útero, de pronto notas que las contracciones comienzan de nuevo; no son tan fuertes pero ahí están. ¿Qué sucede?
Tranquila, es el mecanismo que pone en marcha tu cuerpo para desprender y expulsar la placenta. Puede ir acompañado de una pequeña hemorragia, ya que este órgano está enraizado en el útero y puede sangrar al despegarse; pero la propia contracción del útero sirve, además de para empujar la placenta hacia fuera, para taponar los vasos sanguíneos y cortar cualquier sangrado fuerte.
Si las contracciones son demasiado débiles, quizá te realicen un masaje de presión sobre el abdomen para favorecer el desprendimiento y te pongan por vía venosa oxitocina, hormona que favorece las contracciones.
Eso sí; antes intentarán que tú misma produzcas esa hormona de manera natural, y la mejor forma de conseguirlo es amamantando al bebé recién nacido (esta reacción del organismo se denomina reflejo de Fergusson).
Si el parto se realiza mediante cesárea, el médico puede optar por dos mecanismos diferentes de alumbramiento: el manual, que consiste en desprender él mismo la placenta y extraerla, y el método de tracción del cordón. En éste, que resulta más recomendable por su menor riesgo de hemorragias, mediante un masaje y una ligera tracción del cordón umbilical se deja que la placenta se desprenda espontáneamente.
Estos métodos pueden emplearse también en el caso de un parto vaginal si se aprecian dificultades en la expulsión placentaria.

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El estudio de la placenta

Durante el embarazo el médico estudió detenidamente la posición, el tamaño y el aspecto de la placenta, ya que era vital para el buen desarrollo del feto. Del mismo modo, tras el alumbramiento también comprobará que no presenta alteraciones morfológicas o un color anómalo, que podrían ser indicativo de algún trastorno sufrido en la gestación, y que está completa.
Si su aspecto es normal, será el único examen que realice. Sin embargo, si el bebé ha nacido con un crecimiento deficiente, una infección o algún otro problema, enviará la placenta al laboratorio para que sea analizada, ya que puede servir para identificar la causa.

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Tras el alumbramiento

Para prevenir que la madre sufra infecciones internas tras el parto, es importante controlar que se han eliminado completamente la placenta y los coágulos formados por el desprendimiento de ésta del útero. Si el médico tiene dudas comprobará cómo va el proceso mediante una ecografía y, si lo considera oportuno, realizará un legrado, eliminando mediante raspado los posibles restos. También comprobará que el útero va involucionando para recuperar su anterior tamaño, lo cual puede observar mediante palpación.
Durante los siguientes días al parto, este proceso se irá completando poco a poco.
Es importante que informes a tu médico si tienes fiebre, sufres dolores intensos en el abdomen, tienes hemorragias vaginales fuertes o frecuentes o tus loquios desprenden mal olor.
 

Diccionario del postparto

Aquí tienes cuatro términos que conviene que conozcas en este periodo:
Puerperio: Es la etapa que va desde el parto hasta que el cuerpo vuelve completamente a la situación de antes del embarazo. Suele durar unas 6 semanas.
Involución uterina: Se refiere a la recuperación del útero de su tamaño y posición. Puede tardar entre 10 y 20 días.
Loquios: Son una mezcla de sangre, mucosa y membranas que se produce por el desprendimiento de la placenta y es expulsada junto con ésta en el parto y en los días posteriores.
Entuertos: Son los movimientos y contracciones que favorecen la involución uterina y la expulsión de los loquios. Pueden generar molestias en los primeros días, más acusadas en las multíparas.

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