Todo sobre las contracciones del parto

Estos movimientos mecánicos del útero son imprescindibles para que el embarazo y el parto se desarrollen correctamente. ¿Cómo los sentirás cuando lleguen?

 

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¿Puedo tener contracciones en el embarazo?

Sí, son las llamadas contracciones de Braxton-Hicks. Se consideran como una especie de “entrenamiento” para el útero, así que son muy necesarias. Lo normal es notarlas a partir del tercer trimestre, pero a veces se experimentan antes. Son contracciones irregulares en frecuencia; puedes tener dos o tres seguidas y luego ninguna más en días. Normalmente son indoloras, pero a medida que se acerca la fecha de parto suelen ser más molestas. Al tenerlas, abdomen y útero se endurecen durante unos treinta segundos.

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¿Por qué se producen?

Una contracción es un acto reflejo del músculo uterino. Además de por la acción hormonal, puede estar causada por diferentes motivos. Por ejemplo, a veces la actividad física desencadena una reacción. “También que el bebé se estire y provoque una distensión de la fibra muscular, o que alguna cosa irrite el útero, como una infección”, explica Alberto Rodríguez-Melcón, jefe de la sección de Obstetricia clínica de Salud de la Mujer Dexeus.

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¿Cómo son las contracciones de parto?

A diferencia de las de Braxton-Hicks, las de parto no son contracciones esporádicas. Este es el punto más importante en el que debes fijarte: ¿son rítmicas en el tiempo, con una cadencia? Si es así, ha llegado la hora. Su frecuencia inicial suele ser de cada diez minutos, con una duración de unos treinta segundos. No desaparecen con el reposo, al contrario, los tiempos entre una y otra se van acortando. No te fíes del dolor como signo de parto, puede que al principio las contracciones no sean especialmente dolorosas, pero irán aumentando en intensidad, ¡no lo dudes!

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¿Cómo alivio el dolor en las de Braxton-Hicks?

En el caso de este tipo de contracciones, ayuda mucho cambiar de postura o acostarse de lado y descansar. De hecho, notarás que suelen aparecen más a menudo durante la tarde o noche, sobre todo si ese día has estado muy activa. También va muy bien beber agua: cuando te hidratas, diluyes la cantidad de oxitocina que tienes en la sangre y eso mejora la sensación de bienestar.

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¿Pueden indicar un parto prematuro?

Si sientes contracciones regulares e intensas antes de la semana 37, efectivamente, podrían estar indicando un parto prematuro, así que deberías acudir a tu ginecólogo u hospital de referencia. Quizá tengas alguna infección (de orina o vaginal, por ejemplo) que las esté provocando. “Las contracciones en sí no son preocupantes, el problema viene cuando generan dilatación del cuello uterino antes de tiempo”, aclara el doctor Rodríguez-Melcón. También es motivo de consulta que notes algún tipo de sangrado o pérdida de líquido.

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¿Cuándo acudir al hospital?

¿Notas unas contracciones claramente rítmicas que no ceden con el reposo? Ahora, lo que tienes que mirar es su frecuencia. Si eres primípara, se aconseja que acudas al hospital en cuanto las tengas aproximadamente cada cinco minutos durante más de una hora. Si este no es tu primer parto, un poco antes: cuando las notes cada diez minutos. Mientras no llega el momento, intenta distraerte un poco. Lee, date una ducha relajante (con el agua a no más de 37 ºC), pasea por la casa... Y ten lista la maleta.

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¿Siempre son dolorosas?

Sí, pero el dolor no es algo cien por cien objetivo, cada mujer tiene un umbral del dolor distinto. Algunas mamás las describen como una regla intensa; otras, como algo parecido a un cólico... También tus sensaciones, ansiedades, etc., influirán. Ten en cuenta lo siguiente: el malestar aumenta tras la rotura de aguas y a partir de los cinco centímetros de dilatación. Además, el dolor puede localizarse en distintos lugares del cuerpo: normalmente, en la parte baja del abdomen, pero a veces es más intenso en el sacro o incluso se irradia hacia los muslos.

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¿Y si no tengo contracciones?

Hay algunas actividades que puedes hacer para ayudar a estimularlas (salvo que el médico te diga lo contrario), como son practicar ejercicio físico moderado (andar es una excelente opción) o mantener relaciones sexuales. Pese a todo, quizá llegue un momento en que que haya que intervenir médicamente. Por ejemplo, si pasada tu fecha prevista de parto y pasada también la semana 41 de embarazo, tu médico considera que es mejor no esperar más e inducir el parto. O, por supuesto, si hay alguna indicación médica que lo aconseje. En estos casos lo que se suele hacer es administrar oxitocina por vía venosa para provocar las contracciones.

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¿Es posible combatir el dolor?

Hay algunas estrategias que te ayudarán a calmarlo. Intenta concentrarte en las técnicas de relajación y los ejercicios respiratorios que aprendiste durante las clases preparto. Se ha comprobado que las posturas verticales aportan bienestar y además, ayudan a que las contracciones sean más eficaces. De pie, apóyate en la pared y balancea la pelvis, verás como te alivia. Otro truco es aplicar calor en el abdomen o zona lumbar. Una bolsa de agua caliente o una manta eléctrica servirán.

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¿Cómo se sienten después de que te pongan la epidural?

Depende de la dosis que te administren. La sensación puede ir desde no enterarte absolutamente de nada, a percibirlas. Indica cómo te gustaría la anestesia en el plan de parto. Si notas las contracciones, sentirás el impulso de empujar. Si no, te lo indicará la comadrona. Durante los pujos es básico controlar la respiración. Al inicio de la contracción respira hondo, coge aire y empuja sin dejarlo salir.

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¿Pueden detenerse una vez que han empezado?

Sí, a veces pasa, es la típica falsa alarma. Por supuesto, es incómodo, pero no indica que nada vaya mal. Si tienes dudas, acude al hospital. Te harán una monitorización para comprobar si el cuello del útero ha empezado a dilatar o aún es pronto. El por qué se frenan es difícil de precisar, al igual que saber cuándo volverás a notarlas. “Imagínate el proceso de parto como una pelota que sube una colina: va avanzando hacia arriba y llega un punto sin retorno en el que cae. Pero hasta él hay mucho tiempo y a veces se para”, explica el doctor.

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¿Qué son los entuertos?

Son las contracciones que vivirás tras el parto, otra vez provocadas por la hormona oxitocina. Tienen la función de contraer el útero y ayudar a que vuelva a su tamaño original. Durante la gestación el útero ha aumentado su tamaño unas treinta veces y ha llegado hasta el esternón, y eso tiene que revertirse. El proceso finaliza totalmente pasada la cuarentena.

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¿Duelen las contracciones postparto?

Durante los primeros dos o tres días, sí (puedes tomar algún analgésico si lo necesitas). Luego bajan mucho de intensidad, incluso pueden pasar inadvertidas. Los entuertos son más dolorosos después de una cesárea, en partos múltiples o si no es tu primer hijo, porque el útero está más distendido y necesita contraerse más. Además, están relacionados con la lactancia: cuando el bebé succiona el pecho, el cuerpo materno produce oxitocina y prolactina y eso provoca que el útero se contraiga (así recupera antes su tamaño normal) e incluso sangre un poco.

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