Parto: 8 cosas que quizá no sabías

Hay detalles sobre el parto que pueden sorprenderte si ésta va a ser tu primera vez, ya que no se suelen contar. Te los descubrimos para que vayas bien preparada.

 

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Informada sobre el parto

Seguro que ya te has informado con tu médico sobre cuál es el momento exacto en el que debes acudir al hospital para dar a luz, lo que has de meter en la maleta, cómo pedir la epidural, las fases del parto y en qué consiste cada una, si tu pareja o quien tú elijas te puede acompañar, si vas a poder comer y beber durante la dilatación... Incluso habrás hablado con amigas y familiares que han pasado por el trance y te han contado mil y una anécdotas. Sin embargo, hay cosas que muchas madres desconocen, en las que no se repara, pero que cuando estás en el paritorio te sorprenden. Conocerlas de antemano te dará más seguridad para afrontar el proceso.

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1. Puede iniciarse sin contracciones

No es lo frecuente, pero puede ocurrir. Lo habitual es que el parto se inicie con contracciones regulares (una cada 3-5 minutos), pero en ocasiones es la rotura de la bolsa lo que favorece el inicio del parto, aunque no haya contracciones. “Al disminuir el volumen del útero por la pérdida del líquido amniótico se desencadenan señales bioquímicas que dan lugar a contracciones más frecuentes”, explica la matrona que nos asesora. La recomendación es que si se rompe la bolsa de aguas (te notarás mojada) acudas a la clínica.

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2. No es una "horita corta"

De hecho, según la matrona, cuando el parto dura una “horita corta” suele ser más problemático. En una primeriza la dilatación puede durar 5-8 horas, a lo que hay que añadir las 2-3 horas del expulsivo. En la multípara dura unas 5 horas la dilatación y 1-2 horas el expulsivo. Además, la anestesia epidural suele alargarlo: “Se estima que retrasa el expulsivo una hora aproximadamente, porque los pujos son menos eficaces al perder la sensación de empujar”.

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3. Con la epidural puedes marearte

Al aplicar esta analgesia se puede producir una bajada de la tensión arterial, lo que da lugar a mareos. Si notas que te ocurre díselo al personal sanitario para que traten este efecto secundario. El problema se soluciona administrando suero por vía venosa para que la tensión vuelva a subir. Otro efecto secundario de la epidural es que se pierde el reflejo de la micción, de ahí que te coloquen una sonda de manera periódica para eliminar los líquidos, “porque la vejiga llena dificulta el descenso de la cabeza del bebé”, dice la matrona.

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4. La epidural no te dejará pasiva

Aunque tengas puesta la epidural, sigues siendo la protagonista de tu parto. Esta analgesia no elimina del todo la sensibilidad, notarás las contracciones e incluso algunas pueden doler. “En este caso se refuerza la medicación. Lo ideal es que la madre note cómo se contrae el abdomen sin que le duela para que sepa cuándo hay que empujar”, indica la matrona Jade Magdaleno.

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5. Los últimos centímetros suelen llevarse mal

Las madres que han pasado por el parto dicen que son los más molestos. “Son más rápidos, pero no más dolorosos, lo que ocurre es que el umbral del dolor de la mujer ha descendido (aguanta menos) y se encuentra más cansada, todo ello hace que note más dolor”, aclara la matrona. Si no te han puesto la epidural, puedes pedirla: “Es posible administrarla en cualquier momento, incluso con 10 cm de dilatación, el problema de ponerla tan tarde es que tarda una media hora en hacer efecto y puede que para entonces el bebé ya haya nacido”.

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6. El niño no siempre llora al nacer

No te asustes si tu hijo no llora, algunos no lo hacen y están perfectos. “A las madres les sorprende mucho que el niño no llore, piensan que le pasa algo. Sin embargo, hay bebés a los que no les estimulamos para que lloren porque respiran bien, presentan un buen color y no lo necesitan”, dice la matrona. Tampoco esperes que el médico o la matrona den un azote al bebé en el culete para “espabilarle”, esto ya no se usa, lo habitual es que le estimulen con frotamientos suaves en la espalda y en las plantas para que empiece a llorar y a respirar.

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7. Te darán al bebé antes de cortar el cordón

Muchas madres tienen la idea errónea de que tras el parto te colocan al bebé sobre el pecho una vez cortado el cordón umbilical. Nada que ver. Te pondrán al bebé con el cordón sobre el abdomen y, si sigue latiendo, esperarán tres minutos antes de cortarlo. Se hace así para que pase más sangre de la placenta al bebé, así aumentan sus reservas de hierro y se previene la anemia. Sólo se corta inmediatamente tras el parto cuando la madre ha donado la sangre del cordón. “El pinzamiento tardío es lo aconsejable, pero hay centros donde lo cortan inmediatamente por rutina, sin motivo”, dice la experta.

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8. Conviene que le ofrezcas el pecho ya

En el paritorio o en una sala anexa, durante ese espacio de tiempo en el que os dejan juntos al bebé y a ti, en observación, puedes empezar a ofrecerle el pecho, para que lo chupetee o para que empiece a sacar gotitas de calostro. La matrona te ayudará a colocártelo. Aunque te parezca precipitado, es el mejor momento porque el recién nacido mama con más vigor. “Es el momento ideal para que se enganche al pecho porque durante las primeras dos horas tras el parto el niño presenta un periodo de gran actividad neurológica que favorece el agarre temprano”, explica la matrona.

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