Cómo es el segundo parto

Si preguntas a otras madres o a los médicos, la mayoría te dirán que sí. Hay varias razones para suponer que el segundo parto será más fácil y más corto que el primero.

segundo parto
AleksandarNakicGetty Images

Ningún parto es igual a otro, eso está claro, pero si en tu caso el primero fue muy doloroso o surgió alguna complicación, tienes buenos motivos para pensar que éste va a ser mucho mejor. Piérdele el miedo. Ya sabes por experiencia que el dolor se olvida y los problemas se superan.

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Cada parto es diferente

Una de las cosas buenas del segundo parto es que ya sabes a qué te enfrentas, no es una situación desconocida y cuando llegas al centro hospitalario conoces el procedimiento.

Además, estarás mejor preparada, tu cuerpo también, hay muchas probabilidades de que sea más rápido y fácil y los problemas que se presentaron en el primero, si ocurrieron, no tienen por qué volver a suceder. ya sabes

Y si el primero fue un buen parto, seguramente éste lo será también. En las siguientes páginas encontrarás los motivos.

Tu cuerpo ya lo ha vivido

La mujer que da a luz por segunda vez cuenta con una serie de ventajas fisiológicas:

- El útero está entrenado y las contracciones son más eficaces (disminuye la necesidad de inducir el parto o de usar oxitocina para acelerarlas). El cuello del útero, por donde sale el bebé, es más elástico y se dilata y se “borra” antes.
- Los ligamentos que unen los huesos pélvicos son más flexibles, por lo que a este niño le será más fácil atravesar el canal del parto. Disminuye el uso de instrumentos obstétricos.
- La vagina es más elástica, al bebé le costará menos salir (y a ti, expulsarlo). La episiotomía (un corte en la vagina), que se hace al 80% de las primerizas, en éste no llega al 40%.

Mentalmente, estás más preparada

La experiencia es un grado. Hay madres que dicen que no es que duela menos, sino que el dolor ya se conoce y se soporta mejor. Otras aseguran que sí, que duele menos y que el esfuerzo es menor. Hay “repetidoras” que en el segundo renuncian a la epidural, buscando lo natural. Aunque también sucede al revés.

Saber cómo ocurre todo, incluso si el primer parto fue complicado, disminuye la incertidumbre y aumenta la seguridad. Este mayor control permite a la madre mantener un mejor ritmo respiratorio, para ahorrar energía en los momentos llevaderos y tener fuerzas cuando se necesitan.

Además, curiosamente, en el segundo embarazo las madres van a las clases de preparación incluso más que en el primero. Y piensa que tener ya cierta edad, en torno a los 40, al ser el segundo parto no influye tanto como en las primerizas. Y emocionalmente eres más madura y más segura.

El tiempo se reduce casi a la mitad

En el embarazo notarás antes las pataditas del bebé, las contracciones de entrenamiento empezarán más pronto y el nacimiento no se retrasará, más bien se adelantará unos días. Cuando empiecen las contracciones de verdad, éstas serán más intensas que en el anterior (es que son más eficaces).

Sin embargo, el tiempo de dilatación se acorta: de una media de 10-12 horas en el primero a 4-8 horas en el segundo. También el expulsivo es más rápido: en primerizas se prolonga una media de 50 minutos; en éstas, unos 30 minutos. En total, desde el inicio de las contracciones hasta el alumbramiento, el tiempo de trabajo de parto se reduce prácticamente a la mitad.

La lactancia se iniciará mejor

La subida de la leche (a los tres días, después tener el calostro) puede ser bastante dolorosa la primera vez. A menudo cursa con algo de fiebre. En esta ocasión será mucho más fácil.Además, las grietas en el pezón (provocadas por una mala posición del niño al succionar del pecho) son menos frecuentes, igual que las mastitis (infección de la mama).

No obstante, hay que decir que si la primera lactancia fue problemática, hay madres que con el segundo no lo intentan. Los especialistas en lactancia materna animan a estas madres, ya que con una buena técnica es muy probable que estos problemas no vuelvan a suceder.

Y si el primer parto fue cesárea...

El segundo parto puede ser vaginal, si no se mantienen las circunstancias que ocasionaron la primera intervención y si no surgen otras nuevas. Aunque antes se seguía la norma de volver a hacer cesárea si el primer parto fue así, hoy se sabe que no hay inconveniente en intentarlo, porque la cicatriz del útero resiste perfectamente (la cicatriz externa, si vuelven a hacer cesárea, la camuflan con la anterior).

Eso sí, si no hiciste trabajo de parto antes de que te la hicieran (si no estuviste dilatando), éste será como un primer parto para tu cuerpo. Aunque tú ya tienes madurez y experiencia.

Un postparto más agotador

Una ventaja de estos segundos partos es que hay menos hemorragias y menor riesgo de sufrir anemia (salvo en embarazos muy seguidos). Y el estreñimiento es menos probable porque no tienes miedo de ir al baño, sabes que los puntos no se saltarán.

Como desventaja, las contracciones con las que el útero reduce su tamaño, los entuertos, son bastante más dolorosos. Y el cansancio es mayor, ya que ahora hay que atender a los dos niños. La colaboración activa del padre es, si cabe, aún más necesaria que en el primer postparto.

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