Parto, 5 señales que anuncian su llegada

Salvo casos excepcionales, las mujeres dan a luz entre las semanas 38 y 42 de gestación. Pero desde varias semanas antes, el organismo materno envía señales que anticipan el parto.

Síntomas de parto
Lianne MiltonGetty Images

Desde el momento en el que una mujer sabe que está embarazada, está deseando ver la carita de su hijo. Sin embargo, estos deseos se entremezclan con las dudas de si llegado el momento, sabrá reconocer que el parto ha llegado. Resolvemos estas dudas y respondemos a las preguntas que te haces si te queda poco para dar a luz.

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Cambia la forma de la tripa
Agencia

Hay bebés que se encajan (es decir, que se colocan cabeza abajo entre la pelvis materna) minutos antes de llegar al mundo, pero la mayoría lo hacen dos o tres semanas antes de nacer.

Te percatarás de ello porque la tripa se te bajará, lo que te permitirá respirar mejor. Como contrapartida, sentirás más presión en la pelvis y necesitarás ir al cuarto de baño más veces.

Cómo actuar: Cuando termines de hacer pis, inclina el abdomen hacia adelante, presionando la vejiga. Así la vaciarás completamente y te ahorrarás algún que otro paseo al servicio.

No te confundas: Este cambio en la forma de tu tripa no tiene que ver con los que has vivido hasta ahora (tripa más picuda, más ancha...), que se debían a las posturas que adoptaba tu pequeño.

Aparecen las falsas contracciones
D.R.

Antes de que se presenten las verdaderas contracciones de parto, sentirás otras muy suaves, cortas e irregulares, denominadas “de Braxton Hicks”. Sabrás que no son las auténticas porque en vez de intensificarse, irán haciéndose más leves hasta cesar.

Se deben a dos causas: la primera, que tu organismo ya no produce tanta progesterona, que es la hormona que impide que el útero se contraiga (cualquier músculo, cuando se dilata, tiende a volver a su estado natural). Y la segunda, que estás generando más cantidad de oxitocina, una hormona que activa las contracciones. Gracias a estas falsas contracciones, las fibras musculares del útero se van reblandeciendo, y esto hace que el cuello uterino, a medida que se ensancha, pierda su forma natural. Esta fase se denomina médicamente “borramiento del cuello” y es considerada como la primera del proceso de parto (ojo, del proceso, no del parto en sí).

Cómo actuar: Respira profundamente y túmbate, da un paseo corto o, simplemente, cambia de postura. Verás cómo las contracciones cesan pronto. A partir de ahora, tómate las cosas con más calma aún. Si llevas una vida acelerada, de estrés continuo, corres un riesgo relativamente elevado de ponerte de parto antes de lo que te corresponde.

No te confundas: Las falsas contracciones, aunque sean molestas, no duelen como las de parto. Cuando te sobrevenga una, sentirás que se te pone la tripa muy dura, además de una incómoda tirantez en el bajo vientre, pero no dolor.

Se produce la pérdida del tapón mucoso
D.R.

El tapón mucoso es una sustancia de aspecto gelatinoso y de color transparente, blanquecino o rosáceo, que cierra el orificio cervical y protege al pequeño de ciertas infecciones durante el embarazo. Su expulsión suele ser consecuencia de las falsas contracciones y puede producirse días u horas antes del parto, pero siempre indica que la dilatación ha comenzado.

Cómo actuar: Si te das cuenta de que has expulsado el tapón, mantén la calma (hay embarazadas que no se percatan de que lo pierden). De momento no hay motivos para ponerte rumbo al hospital, incluso es posible que aún tardes una semana en dar a luz.

No te confundas: Recuerda que el tapón mucoso es un cúmulo de secreciones (un tapón, literalmente hablando), lo que no debes confundir con la mayor cantidad de flujo vaginal que suele tenerse durante todo el embarazo, ni con las posibles pérdidas de orina, propias de esta etapa en la que te encuentras.

Se rompe la bolsa amniótica
D.R

Romper aguas significa que se ha roto la bolsa que contiene el líquido amniótico, en el que está sumergido el bebé y gracias al cual puede sobrevivir. Esta señal no te pasará inadvertida, porque te sentirás empapada (de golpe o poco a poco).

Cómo actuar: Observa el color del líquido. Si es transparente, todo va bien. Dúchate, coge tus cosas y, sin alarmismos, sal hacia la clínica. Sólo si el líquido es oscuro o rompes aguas antes de salir de cuentas deberás acudir al hospital con urgencia para prevenir complicaciones.

No te confundas: Si el líquido es transparente pero tiene rastros de sangre, no debes alarmarte. Es porque has roto aguas y has expulsado el tapón mucoso al mismo tiempo, algo normal. Actúa como si el líquido fuese transparente.

Las verdaderas contracciones
D.R.

En la mayoría de las ocasiones se inician de una manera suave y espaciada, no suelen durar más de 20 segundos y se van agudizando y prolongando poco a poco. Sabrás que las tienes porque sentirás molestias de espalda o de riñones, que lentamente se dirigirán hacia la zona inferior de tu vientre, poniéndotelo muy duro.

Cómo actuar: Controla el tiempo que dista entre las contracciones y cuando se den cada 10 minutos, con una duración de 30 segundos, vete a la clínica.

No te confundas: Que estés de parto no significa que vayas a dar a luz ya. Si eres primeriza, tardarás entre ocho y doce horas en completar la dilatación (10 cm) y si ya has tenido más hijos, necesitarás al menos dos horas para culminarla.

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