¿Cómo actuar si se detiene el parto?

Algunos partos se ralentizan, no progresan o incluso se estancan a medio camino. Que no cunda el pánico, existen diferentes opciones para actuar y sacar al bebé.

Has empezado a dilatar y parece que todo va bien, o incluso ya has llegado al expulsivo y de repente, todo se para y el parto deja de avanzar.

Es lo que se denomina un parto detenido, la alteración más frecuente en los alumbramientos. Ocurre en un 15-20% de los casos, aproximadamente.

Si piensas que puedes llegar a encontrarte en esta situación quizá te pongas un poco nerviosa, pero no te agobies: en la gran mayoría de los casos el obstetra que esté atendiendo el parto podrá “activarlo” de forma relativamente sencilla.

SI PASA EN LA DILATACIÓN...

Según explica el doctor Luis Cabero, jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del hospital Vall d’Hebron de Barcelona, existen unas “indicaciones de normalidad” respecto a cómo debería ir la dilatación.

En base a ellas, se considera que un parto se ha detenido cuando, una vez llegados a los dos centímetros de dilatación el parto no progresa durante tres horas en nulíparas o dos en multíparas (antes de esto se considera un preparto).

Las dos grandes causas de que el parto se detenga en este estadio es que haya una baja o una mala dinámica en las contracciones. En el primer caso, las contracciones serán poco efectivas, ya sea por baja intensidad o escasa frecuencia.

En el segundo, se trata de una patología llamada inversión del gradiente; la contracción provoca una fuerza hacia dentro, cuando debería ser lo contrario, hacia el exterior.

Después, hay factores que pueden ayudar o entorpecer la dilatación. Por ejemplo, si el bebé está situado de forma que comprime el cérvix la reforzará y en cambio, una mala posición fetal requerirá una dinámica más intensa para corregirla y por lo tanto, un sobreesfuerzo.

QUÉ SE HACE ENTONCES

Si se detiene la dilatación, lo primero que hará tu obstetra es comprobar que la dinámica uterina sea normal.

Esto se puede realizar con un registro, bien interno o bien externo. Tanto si hay una baja como una mala actividad uterina, la solución es similar: administrar oxitocina.

La única diferencia es que si hay inversión antes de darla te pararán las contracciones. Con la oxitocina se solventan un 60-70% de los casos de inversión y la práctica totalidad de la baja dinámica.
dinámica.

SI OCURRE EN EL EXPULSIVO

Aunque hay expulsivos muy rápidos, no siempre son así. Ante un expulsivo que se alarga, el obstetra tiene cierto margen de espera, pero hay un tope, situado alrededor de las dos horas para mujeres multíparas y de cuatro en nulíparas.

A partir de ahí difícilmente aguantará más, porque el riesgo de pérdida de bienestar fetal aumenta y además, la madre se quedaría exhausta, lo que restaría capacidad de dar oxígeno y glucosa al bebé. “Para mí, el mayor peligro de un expulsivo prolongado es la pérdida de bienestar fetal. Hay obstetras que lo asocian con incontinencias, pero yo no estoy de acuerdo”, dice el doctor Cabero.

Otra posibilidad es que el parto se detenga en el momento en que el bebé está descendiendo, pero no es algo muy común. Normalmente se debe a poca dinámica uterina o a una macrosomía (el feto tiene un tamaño muy grande).

La mayoría de expulsivos detenidos se deben a una desproporción cefalo-pélvica o una macrosomía. Otras causas son la posición del bebé (las variedades posteriores son más dificultosas), una escasa flexibilidad perineal o pujos poco efectivos.

Ante cualquiera de estas situaciones el obstetra optará en primera instancia por una episiotomía y, en segunda opción, por la vía instrumental (fórceps, vacuum). Si el bebé aún no ha coronado hay además la posibilidad de la cesárea.

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