Estrategias ante el miedo al parto

En el embarazo y justo antes del parto puedes poner mucho de tu parte para evitar el miedo.

Aplica estas estrategias antes y durante el nacimiento de tu hijo. Te ayudarán mucho más de lo que piensas a vivir con tranquilidad estos momentos.

Durante el embarazo...

  • Exterioriza tus miedos. Habla con una persona de confianza sobre todo lo que temes. Al compartirlos reducirás la intensidad de los miedos y evitarás que se conviertan en obsesión.
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    • Destierra los pensamientos negativos. “No podré soportar el dolor”; “Haré el ridículo”... Anota este tipo de ideas en un folio y entiérralo en un lugar que signifique algo para ti. Con este ritual te desprenderás del bagaje emocional que lleves asociado al nacimiento.
      • Prepárate para el nacimiento. Acude a un curso de preparación al parto, lee libros o revistas... Recabar información y aprender técnicas de respiración y relajación reducirá tus temores.
        • Elabora un plan de parto. Anota todos tus deseos para este momento: que te pongan o no epidural, que puedas moverte libremente... Háblalo con el centro antes del parto y asegúrate de que tu pareja conoce tus preferencias.

          y durante el nacimiento

          • Confía en ti misma. Si tantas mujeres antes de ti han dado a luz, ¿cómo no vas a poder hacerlo tú? El parto es un estado de salud y en ti hay escondida una fuerza que te sorprenderá.
            • Mantén una postura abierta ante el parto. Es difícil prever cómo va a transcurrir: hay mujeres en las que es más rápido, otras que tardan horas en dar a luz... No existen reglas ni horarios fijos.
              • Visualiza una escena relajante. Imagínate a ti misma en tu lugar de veraneo o en un rincón especial de tu casa, o piensa en el bebé dentro de tu vientre. Hacerlo te ayudará a transformar una actitud negativa en otra positiva.
                • Sigue tu intuición. Si sientes la necesidad de moverte, si te molestan los ruidos, si no quieres ver a nadie más que a tu pareja... dilo con claridad. Ahora tú eres la protagonista y si reprimes tus necesidades, también te cerrarás físicamente. Mente y cuerpo son uno.
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