¿Se precisa cesárea con una vuelta de cordón?

En ocasiones el bebé trae dos o hasta tres vueltas de cordón. Si no es posible sacarlo por su cabecita, el tocoginecólogo lo pinzará por dos extremos y lo cortará, para extraer al bebé y que empiece a respirar.

Lo mismo sucederá si el niño sólo tiene una vuelta muy tirante. En todo caso, la clave para constatar que el bebé se encuentra perfectamente la aporta la monitorización.

Desde el inicio del parto estarás conectada a un monitor que registra tanto la intensidad y la frecuencia de tus contracciones como el bienestar fetal.

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Por supuesto, si el registro del monitor muestra que el bebé lo está pasando mal, el especialista procederá a realizar una cesárea de emergencia para evitar males mayores.

No obstante, las estadísticas muestran que la necesidad de practicar una cesárea se da sólo en uno de cada 10 casos en los que el bebé tiene una vuelta de cordón.

Todos estos datos te permitirán eliminar la preocupación que pueda generarte el hecho de que el niño venga con una vuelta de cordón y así podrás afrontar el proceso del parto de un modo más tranquilo.

¿Y qué ocurre cuando hay un nudo?

Hay casos (menos del 1% de los partos) en los que el bebé nace con un nudo en el cordón umbilical. Aunque es una circunstancia muy rara, que normalmente no se detecta en el embarazo, ni siquiera con ecografías, sí es posible que el bebé haga una pirueta que origine el nudo.

En la gran mayoría de los casos el nudo es flojito y no causa problemas, gracias a la gelatina de Wharton, que recubre el cordón e impide que se forme un nudo muy apretado. Pero si la gelatina no es muy densa y el nudo está apretado, podría comprometer la salud del bebé, por lo que habría que actuar. Al igual que con las vueltas de cordón, el grado de afectación por el nudo lo determinará la monitorización fetal.

Cuando el monitor muestra que el bebé no soporta bien el parto, se hace imprescindible la cesárea. La estadística dice que los nudos en el cordón suelen presentarse en mayor medida en casos de gestantes de más de 35 años, de obesidad y de embarazo prolongado.

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