Romper aguas, todo lo que debes saber sobre ese momento

Algunos partos comienzan con la rotura de la bolsa que contiene el líquido amniótico, sin contracciones previas. Te contamos cómo actuar si te sucede a ti.

Lo que conocemos como romper aguas es la rotura de la bolsa con líquido amniótico que durante meses ha envuelto al bebé, protegiéndolo de golpes e infecciones (es estéril) y manteniéndolo a una temperatura agradable.

Este líquido, que se renueva constantemente (el feto lo traga, sus riñones lo filtran y lo expulsa por el cordón) y va aumentando su volumen (entre la semana 34 y 36 llega a un litro), sale por la vagina cuando la membrana del saco amniótico se rompe.

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“Normalmente el parto empieza con contracciones –explica la doctora Elena Carreras, ginecóloga–. Eso es bueno para la madre, porque la bolsa ejerce de cuña y dilata el cuello del útero hasta que el feto empieza a empujar con la cabeza. En un momento dado, generalmente por una contracción, la bolsa de aguas se rompe. Algunas veces no lo hace, aunque es raro, y coloquialmente se dice que los niños nacen vestidos.”

Así pues, la bolsa se rompe generalmente cuando el parto ya está en marcha y el cuello de la matriz ha alcanzado cierta dilatación. Pero algunas veces (un 10% de los casos) puede romperse sin que hayan empezado todavía las contracciones.

El color del líquido amniótico

Si ya has llegado a la semana 37 de embarazo y rompes aguas, tranquila, ya sabes que algunos partos empiezan así. Es casi inevitable que te preocupes (¿estará bien el niño?, ¿tendré un parto difícil?), pero no hay motivo; mantener la calma es el mejor consejo.

Las aguas pueden salir a chorro, como si vaciases un cubo entre tus piernas, o poquito a poco: notarás de pronto que estás mojada y quizá pienses que se trata de orina, pero para diferenciarlo recuerda que el líquido amniótico es más claro, algo más denso y tiene distinto olor. Además, cuando caminas o cuando toses, notas que te sale más.

En todo caso, es importante que te fijes en el color de las aguas. Si el líquido es verdoso, sobre todo si es muy oscuro, ve urgentemente al hospital: se debe a que las heces del bebé, el meconio, han salido del intestino y están tiñendo el líquido, una situación que podría indicar falta de oxígeno y, por tanto, pérdida de bienestar fetal. Los médicos sabrán perfectamente qué actitud tomar (monitorizar al niño, inducir el parto, practicar una cesárea...).

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También puede ocurrir que el líquido sea transparente, pero con estrías rojizas o marrones. No pasa nada, se debe a la expulsión del tapón gelatinoso que cerraba el cérvix (sí sería una urgencia si hubiese un sangrado, como una menstruación).

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