Dar la vuelta a un bebé que viene de nalgas

Tranquila, no estás abocada a una cesárea. En los últimos años la mayoría de los ginecólogos han recuperado una técnica, la versión cefálica, que es capaz de dar la vuelta al bebé antes de que nazca.

dar la vuelta a un bebé que viene de nalgas
Roy HsuGetty Images

Hasta el tercer trimestre de embarazo tu bebé se moverá libremente dentro de tu tripa. Luego, cuando llega el momento del parto, lo ideal es que esté boca abajo. Esto lo que consiguen el 96% de los niños, pero hay otros que no...

De entrada tienes pocas posibilidades (solo un 4%) de que tu peque venga de nalgas. Más si estás en tu tercer embarazo o sucesivos, pues las paredes del útero estarán más distendidas, con menos tono muscular. ¿Otros problemas que pueden originar una mala posición?

“Que la mujer tenga un mioma –tumor benigno del útero–, el útero con alguna malformación o que el pequeño sufra alguna anomalía –una parte del cuerpo más voluminosa que la cabeza, por ejemplo–; también hay más posibilidades si tienes mucho o poco líquido amniótico o si tu peque viene con muchas vueltas de cordón umbilical”, advierte el doctor Manuel Albi, jefe de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Pero la verdad es que el 50% de los niños que vienen de nalgas no se sabe muy bien por qué, nos dice este experto.

Cómo saber si el bebé está de nalgas

Unas semanas antes del parto, tu ginecólogo lo verá con una simple palpación del abdomen (lo que ellos llaman maniobras de Leopold). Algunas mamás lo notan, pero es difícil, la verdad: “Si está en situación transversa, sentirás las patadas a la altura del ombligo, pero desviadas hacia los lados de tu abdomen, como es normal; y algunas mujeres que llevan al peque de nalgas nos dicen que notan menos pataditas que en un embarazo anterior”. Si tu ginecólogo piensa que el niño está mal colocado confirmará el diagnóstico con el ecógrafo y, dependiendo de la semana en la que estés, esperaréis a que se recoloque él solo o empezará a plantearte la posibilidad de dar la vuelta manualmente a tu bebé (lo que se llama versión cefálica externa). “Lo normal es que el bebé se ponga boca abajo porque la anatomía del útero le invita a eso y, además, la cabeza es la parte más pesada de su cuerpo, pero si finalmente no se pone de forma natural no hay nada –ni ejercicios, ni masajes, ni posturas...– que tú puedas hacer para animarle a lograrlo”, reconoce el doctor Albi.

Así se le da la vuelta: versión cefálica

La versión cefálica externa es una maniobra que realizan el médico y personal sanitario en la semana 37, en un hospital, para ayudar a que se gire y se ponga de cabeza. No siempre se puede hacer: “Sobre todo, depende de los protocolos de cada hospital y de la experiencia de sus médicos. En general no se debe hacer si existen contracciones, si no estamos seguros de que el niño está perfectamente bien o si pensamos que las posibilidades de éxito son inferiores a las de fracaso –porque el niño tiene poco líquido amniótico, la embarazada está muy gordita...–. En los demás casos y con la práctica los ginecólogos cada vez las realizamos más”, explica el doctor.

Lo importante para evitar riesgos es que la haga un ginecólogo, en un hospital y con un escenario preparado por si al hacer la versión surge algún problema. “El éxito de esta técnica depende, casi en su totalidad, de la experiencia del médico. Pero no suele ser inferior al 60%”, cuenta Albi. Primero hay que hacer una monitorización del feto para comprobar su bienestar, luego la ecografía para confirmar que sigue mal colocado y ver, exactamente, cómo está. En una primera fase de la maniobra se saca el culete del niño de la pelvis empujándolo del niño hacia arriba –toda la versión se realiza desde el exterior, simplemente manipulando el abdomen de la mamá–. Luego, con las dos manos, el médico va girándolo hacia donde interesa.

Durante todo el proceso se controla el corazón del feto, y la madre solo se quedará en el hospital si tiene contracciones tras la técnica, pero se le suelen terminar pasando. “La versión es algo molesta y, muy pocas veces, dolorosa. Lo importante es que la mujer esté bien informada y colabore”, explica el doctor. Puede hacerse con o sin anestesia raquídea –parecida a la epidural–, depende del protocolo del hospital. ¿Lo más complicado de las versiones? Elegir el momento adecuado: ni muy pronto, para que el niño sea capaz de apañárselas perfectamente fuera del vientre de la madre si se adelanta el parto, ni muy tarde para que no haya riesgo de contracciones.

Y si finalmente hay parto de nalgas...

Normalmente, ante un bebé que viene de nalgas, se suele optar por una cesárea, “pero cuanta más experiencia tenga el médico, más considerará la posibilidad de atenderlo vía vaginal... siempre y cuando no haya ningún riesgo para el niño o para la madre”, explica el doctor.

Si te pones en buenas manos –y en nuestro país hay estupendos obstetras– todo irá genial para ti y para tu bebé. Pero, ojo, no olvides “que un niño mal colocado no es un embarazo normal ni te proporcionará un parto normal, por lo que siempre tendrá que supervisarlo un ginecólogo –no solo una matrona–. Al fin y al cabo, solo pasa en el 4% de las veces”.

Así nacerá tu bebé

bebé de nalgas
Dorling Kindersley

El 96% de los bebés vienen al mundo bien colocados (como la figura de la derecha), el resto pueden llegar en tres posiciones distintas:

De nalgas (suele tener los pies estirados a la altura de la cabeza) en cuyo caso generalmente se hace cesárea pero puede optarse por un parto vaginal.
En posición podálica (segunda ilustración, con los pies cerca del culete)
, en cuyo caso se debe hacer cesárea.
En posición transversal (atravesados)
: ocurre en el 1% de los casos. Así solo es posible nacer por cesárea.

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