Los cambios en el parto natural

Hay algunos procedimientos muy habituales en la práctica obstétrica de nuestro país que los defensores del parto más natural directamente rechazan o cuestionan su uso en bastantes casos.

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D.R.

Rasurado antes del parto

Muchos centros lo realizan por norma cuando la mujer llega de parto, pero la doctora Cárdenas lo tiene clarísimo: “Nosotros no lo hacemos jamás; sinceramente, no le veo la utilidad”.

Episiotomía

Se trata de un corte desde la vagina hacia el ano que se practica en el periodo expulsivo con el objetivo de ayudar al bebé a salir y evitar posibles desgarros a la madre. Numerosos hospitales la realizan en más del 90% de los partos que atienden, mientras que la tendencia del parto natural es hacerla en contadas ocasiones, sin llegar al 20% de los nacimientos. En opinión de la doctora Cárdenas, “es preferible un pequeño desgarro a una episiotomía.

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Es función del ginecólogo que atiende el parto controlar los posibles desgarros y evitar que vayan a más, sobre eso tenemos capacidad de control”. Los especialistas partidarios de la episiotomía alegan que a la larga los desgarros pueden desencadenar problemas, como incontinencia urinaria o trastornos sexuales.

En opinión de Regina Cárdenas, en cambio, “si en el parto dejas que el periodo de expulsión sea muy lento, la cabeza del niño va poco a poco distendiendo todos los tejidos, y los desgarros que se producen (si es que surgen) son, como mucho, pequeños desgarros de vagina o de piel. Pero que el músculo se desgarre es prácticamente imposible y la incontinencia la provoca una rotura muscular. Ésta sí se produce con la episiotomía, pero prácticamente nunca con el desgarro. Y éstos tampoco tienen nada que ver con la posibilidad de sufrir posteriores problemas en las relaciones sexuales, que sí pueden surgir a raíz de las cicatrices que dejan las episiotomías”.

Oxitocina sintética

Los protocolos de muchos hospitales incluyen aplicar esta hormona a la mujer mediante el goteo, con el fin de inducir el parto (por ejemplo, cuando el embarazo ha superado las 41 semanas) o de acelerar las contracciones una vez que el parto ha comenzado de forma espontánea. El nuevo parto natural es contrario a administrar oxitocina por norma.

Como señala la doctora Cárdenas, “nuestra actitud es respetar el proceso del parto, por eso no rompemos la bolsa ni ponemos oxitocina. Cuando una paciente llega de parto sin ningún tipo de complicación previa (como puede ser una infección activa o una bolsa rota más de 24 horas), permitimos que espontáneamente haga lo que el cuerpo la pida.” 

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Esto implica que el proceso del parto sea más lento y largo, pero, según afirma la ginecóloga, “la mujer no se agota por ello, ya que lo que agota en un parto no son la cantidad de horas que dura, sino el dolor que se pasa y la inmovilidad con la que se vive. Y nosotros estamos a favor de aplicar la anestesia epidural y de que la mujer tenga movilidad (ya que está conectada a un monitor fetal móvil) y adopte las posturas que le resulten más cómodas en cada momento”.

Epidural durante el parto

La mayoría de los hospitales ofertan ya esta anestesia. De forma convencional, la epidural se suele aplicar cuando la mamá ha dilatado unos 4 centímetros. La diferencia en el parto científico-humanizado, como comenta la doctora Regina Cárdenas, estriba en que “en vez de utilizar una única dosis, que te deje sin movilidad de cintura para abajo, nuestro planteamiento es administrar la analgesia con una bomba, que nos permite ir dosificando en cada fase del parto la cantidad justa que se precisa.”

Además, la ginecóloga afirma que la epidural se puede poner siempre, en cualquier momento del parto, cuando la madre lo solicite, con la idea de hacerle el proceso lo más cómodo y tranquilo posible.

Recuperación tras el parto natural

En los partos vaginales convencionales la nueva mamá pasa una media de tres días hospitalizada, mientras que las mujeres que viven un parto más natural, en la mayoría de los casos, no precisan estar ingresadas más de 24 o 48 horas. Según la doctora Regina Cárdenas, “el hecho de no tener puntos y de no haber pasado mucho tiempo con la bolsa rota (con lo que las infecciones disminuyen), hace que todo vaya muy bien y las recuperaciones, por lo general, son excelentes”.

¿El futuro para todos los partos?

Los defensores de este modelo de parto están convencidos de que el futuro de la obstetricia pasa por realizar partos más naturales. La doctora Cárdenas confirma que “aún hay reticencia por parte de muchos ginecólogos, pero creo que es una reticencia a la novedad, como la hubo al principio con la epidural. Además, países que siempre han ido por delante de nosotros, como Holanda o Alemania, han tomado este camino con unos resultados de satisfacción personal de los padres y de datos obstétricos excelentes. Muchos profesionales pueden temer que éste sea un parto más inseguro, pero es todo lo contrario. Es, en esencia, un parto igual de controlado, pero realizado desde una óptica más respetuosa con la fisiología de la mujer.”

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