Lo que debes saber sobre las mujeres que dan a luz por cesárea

Valientes y fuertes, eso me parecen.

parto por cesárea
Box5Getty Images

Como mujer, amiga, hermana, prima, compañera de trabajo... estoy rodeada de otras mujeres que han sido madres. Me han contado experiencias de todo tipo, unas buenas, otras no tanto. En todas las historias, podría decir que casi la mitad de ellas han tenido a sus hijos mediante cesárea. Algunas de ellas fueron programadas por motivos diversos, otras porque el parto no avanzaba y el bienestar fetal y de la madre corrían riesgo.

No son muchos los detalles que tenemos de un parto por cesárea, pero hoy sí me gustaría hablar de las mujeres que han dado a luz mediante esta intervención tan extendida en España (en nuestro país, un 25% de los partos termina en cesárea), aunque se lucha por intentar reducir en la medida de lo posible su práctica si tanto madre y bebé no corren riesgo alguno.

Si preguntara a esas mujeres, la mayoría diría que cuando se quedaron embarazadas, imaginaron que su parto sería vaginal y no una cesárea. Se visualizaron en el paritorio, al lado de sus parejas teniendo un parto vaginal en el que todo iba a a perfección, rápido y sin apenas puntos o desgarros. Pero para ellas no pudo ser y tuvieron que enfrentarse a una situación para la que nadie te prepara (tampoco para el parto vaginal) y desde aquí quiero decir lo valientes y fuertes que me parecen.

Por qué las mamás de cesárea son muy valientes

    La preparación para que te realicen una cesárea no es un paseo por el parque. En algunos casos, te sientes muy sola porque hay casos en los que la pareja o la persona de más confianza no puede estar a tu lado por indicación médica hasta que te han administrado la anestesia pertinente y va haciendo su efecto. Esto significa que mientras los médicos y las enfermeras se mueven de un lado para otro, preparan la sala de operaciones para el parto (tal vez hablando de su comida o qué película vieron durante el fin de semana), la parturienta está tumbada en esa mesa de operaciones, fría, posiblemente asustada y sola, muy sola. Porque aunque el personal sanitario te hable, tú no los conoces de nada y lo único que deseas en aferrar la mano de una persona querida que te mire a los ojos y te diga que todo va a ir bien.

    Y hasta que llega esa persona, la futura mamá se aferra a su incondicional amor por ese bebé que todavía no ha nacido para controlar su miedo. Ese miedo que te invade aunque sepas que esa operación va a ser lo mejor para su hijo y que le dejará una cicatriz que se lo recordará de por vida. Y piensas en si esa cicatriz la harán "bien" o la dejarán marcada terriblemente por los siglos de los siglos. Y es que cualquiera que haya entrado en una sala de operaciones y haya pasado por una intervención quirúrgica, conoce bien ese miedo. Pues a eso añade que la vida de tu hijo está también sobre esa mesa de operaciones.

    Las mamas de cesárea son fuertes

    Una cesárea es una necesidad médica que el médico considera como mejor opción para que ese niño nazca. Algunas pueden tener varias semanas para mentalizarse porque su bebé está de nalgas y no hay manera de darle la vuelta, pero otras como mucho tienen unos pocos días o incluso, minutos. En el momento que te dicen que te van a hacer una cesárea, todo tu plan de parto (si lo habías hecho) se va al traste y es una situación en la que nada depende de ti, si no que te pones en manos de los médicos y personal sanitario ya que se va a enfrentar a una intervención quirúrgica. Esas madres logran recomponer todo su espíritu e ingresan en ese paritorio con todas sus fuerzas y su convencimiento de que todo va a salir bien.

    Y luego la cirugía real ocurre. El corte en tu piel, las suturas posteriores y esa recuperación que a menudo tarda meses. Y mientras que en una operación de otro tipo, normalmente puedes tirarte en un sofá con una mantita a ver la tele o leer, ellas no. Ellas, como el resto de madres de partos vaginales,aman y cuidan de sus bebés recién nacidos con una herida que les impide hasta estornudar sin dolor.

    Emocional y físicamente, estas mujeres son tan fuertes... Y esta fuerza no solo es necesaria el día del parto; esta fortaleza perdura en las semanas venideras mientras ven como su cicatriz cura con su pequeño en brazos.

    3. Las mamás de sección son hermosas

    Ser madre deja a todas las mujeres cicatrices. Algunas de ellas sólo las llevan emocionalmente, pero en otras muchas son físicas y visibles. Las mamas de cesárea suelen tener ambas, ya que a diferencia de las episiotomías, algunas cesáreas son visibles con un pequeño biquini. Pero esas cicatrices deben ser un recordatorio del maravilloso momento en el que las mujeres descubrieron lo valientes y fuertes que fueron cuando sus hijos nacieron. Y eso no tiene precio alguno.

    Cada cicatriz es única, como cada historia que está detrás de ella. Esas cicatrices son hermosas y vale la pena celebrarlas. En lugar de cubrir de vergüenza a nuestras mamás de cesárea, debemos animarlas a mostrar sus cicatrices de fuerza y valentía al mundo.

    Con este texto no quiero decir que unas mamás son mejores que otras solo por la manera en la que dieron a luz ¡nunca se me ocurriría tal cosa y espero que no se interprete así! Porque el simple hecho de convertirte en madre ya me parece una heroicidad incomparable a nada hoy en día y todas las madres, me parecen unas valientes. Así que simplemente es un pequeño homenaje a todas las madres que han dado a luz mediante cesárea para que no oculten sus cicatrices.

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