En la fase del expulsivo

EN LA FASE DEL EXPULSIVO

Según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, además de permitir que la parturienta camine y cambie de postura durante la dilatación, debería propiciarse que, siempre que sea posible, pueda decidir libremente qué posición desea asumir en esta fase del parto.

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TUMBADA BOCA ARRIBA

La posición ginecológica, tumbada de espaldas con los pies en los estribos, es la más utilizada en los paritorios españoles.

Aunque algunos estudios concluyen que parir en contra de la ley de la gravedad dificulta la salida del niño, “es una posición que no debe ser proscrita, dado que por sí misma no representa daño alguno para la embarazada y en ocasiones no hay más remedio que utilizarla, como en los partos con instrumental”, explica el doctor Hernández Aguado.

Otra ventaja es que tumbada se pierde menos sangre y la posibilidad de sufrir hemorragias postparto es menor.

SENTADA O SEMI-SENTADA

También se utiliza bastante. “En esta posición se aprovecha algo de la fuerza de la gravedad, resulta cómoda para empujar y se aumenta algo el espacio pélvico, aunque no tanto como en cuclillas”, mantiene el obstetra Hernández Aguado.

Otra ventaja es que esta postura permite a la mujer descansar entre pujo y pujo, mientras que a los médicos les facilita un adecuado control fetal y la realización de tactos vaginales.

DE LADO

Cuando se usa la posición ginecológica, ésta puede ser la solución para aliviar molestias y cansancio.

Estás tumbada en la mesa de parto, pero al echarte sobre un costado cambias de postura y el periné se relaja más que si estás totalmente tumbada. Al médico le permite un buen control de la cabeza del feto.

EN CUCLILLAS

“Nunca he realizado una episiotomía a alguien que haya parido en esta postura, aunque también es cierto que no gusta a todas las mujeres, sobre todo por motivos culturales”, sostiene el doctor Espinosa.

Los partidarios de dar un papel más activo a la mujer en su parto opinan que esta posición es, junto a la cuadrúpeda (a cuatro patas), la ideal para el parto.

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El motivo es que al aumentar el diámetro de la pelvis se ganan unos milímetros “de oro” que facilitan la rotación y salida del bebé, además de que se necesita menos oxitocina y reduce la probabilidad de parto instrumental.

La desventaja es que, salvo con entrenamiento, a la parturienta le resulta dura de mantener, por lo que siempre se necesita la ayuda de la pareja o de un compañero de parto.

DE PIE

“Una postura recomendable, pero la menos común, ya que exige un buen estado físico de la madre y, al necesitar el apoyo de ambas piernas, prescindir de la anestesia epidural”, dice el doctor Espinosa.

Como ventajas de esta postura, con ella el número de episiotomías se reduce, las contracciones se hacen más soportables y la mujer adquiere un mayor control de su parto.

El único inconveniente es que se puede perder más de 500 ml de sangre.

A CUATRO PATAS

Al tener la gravedad de tu parte, esta posición facilita la apertura de la pelvis y el descenso del bebé.

Se suele aconsejar cuando la cara del niño mira hacia el pubis (una posición fetal que hace que el parto sea más doloroso y largo), ya que propicia que el feto termine rotando.

Además, la elasticidad del periné es mayor que en otras posiciones. Comenta con tu médico estas posibilidades. Si es posible, respetará tus deseos.

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