Cuándo no te conviene un parto en el agua

Dilatar o dar a luz en el agua no siempre es posible. Te contamos en qué casos no podrás hacerlo.

Ante cualquier complicación en el embarazo, el ginecólogo te derivará inmediatamente al hospital y deberás seguir las pautas de analíticas y ecografías que dicho centro establezca.

Con ellas, el ginecólogo te dirá si es conveniente que utilices esta alternativa.

La lista de motivos por los que tendrás que olvidarte de tener un parto en el agua incluye:

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  • Partos prematuros.
  • Gestaciones de más de 40 semanas.
  • Altas probabilidades de infección (tener la bolsa rota más de 24 horas).
  • Hipertensión o hipotensión.
  • Placenta baja u oclusiva.

    En definitiva, cualquier complicación que surja durante el embarazo o al inicio del parto y que implique una monitorización continua, porque el bebé muestre algún signo de incomodidad fetal.

    “De todas formas, hay que pensar que más del 80% de los partos son de gente sana, joven y con embarazos normales.

    Las patologías son minoritarias, darles un 20% ya es ser muy generoso”, dice el doctor Lebrero.

    ¿DÓNDE ACUDIR?

    Para tener un parto en el agua hay dos opciones: planearlo en tu propia casa, asistida por especialistas, o acudir a un centro que ofrezca esta posibilidad, como la Clínica
    Acuario de Valencia.

    En nuestro país no está regulada la figura de las casas de partos, centros que propician el parto natural.

    Si decides tener a tu bebé en casa, ponte en contacto con algunos de los colectivos que se dedican al parto domiciliario.

    Puedes consultar los profesionales de tu zona en www.nacerencasa.org.

    La Seguridad Social no cubre el parto natural, por lo que todos los gastos correrán a tu cargo.

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