Entrar y salir del agua

Como el parto dura varias horas, no se pasa todo el tiempo dentro del agua. Por eso hay que tener especial cuidado al entrar y salir del agua para no resbalarse y tener sustos en esos momentos tan delicados.

Lo más probable es que tu parto dure lo suficiente como para tener tiempo de entrar en el agua, salir, pasear, descansar tumbada...

Quizá te apetezca estar en la bañera dos horas, o quizá prefieras ir alternando.

“El cuerpo es inteligente. Lo único que hay que hacer es estar bien sintonizada, confiar en él y hacer lo que te pida. Que te apetece salir, sal. Si prefieres andar, anda”, explica Isabel Fernández, autora de La revolución del nacimiento (Ed. Granica).

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Del mismo modo, según Fernández, no hay una postura ideal.

Ya sea en cuclillas o de lado en la bañera, apoyando los pies en la pared de enfrente, lo importante es que te sientas cómoda para empujar.

Verás que cambiar de posición dentro del agua te será muy fácil.

El doctor Lebrero explica que la mayoría de las veces, cuando ha acabado la fase de dilatación y comienza el periodo expulsivo, la mamá quiere salir del agua porque de algún modo siente que cambia algo y que necesita trabajar activamente.

En este caso, el agua ya habrá hecho su función.

En cambio, en segundos partos, cuando el expulsivo es más fácil y más corto, muchos bebés sí nacen en el agua.

Según explica el Dr. Lebrero, hay un “reflejo de buceo” en el neonato, por lo que el bebé no corre ningún peligro de ahogarse.

Por último, cuando haya finalizado el parto, tendrás que salir fuera para expulsar la placenta.

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