¿Antes o después de la fecha?

¿Antes o después de la fecha?

“El objetivo de la inducción es siempre el parto natural”, insiste el doctor Pere Barri. “En muchas ocasiones las pacientes tienen miedo a la inducción porque lo asocian a un parto artificial”, se lamenta.

Y recuerda que la inducción sólo se practica en dos supuestos: cuando se ha pasado el plazo o cuando existe un problema médico. En los casos de gestación prolongada, un retraso más allá de la semana 42 puede provocar graves problemas en el bebé, como trastornos de circulación o falta de nutrientes y de oxígeno.

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La placenta ya no asegura todas sus funciones, el parto vaginal se hace más complicado, dado que el bebé es más grande, hay poco líquido amniótico y éste puede contener meconio (las primeras cacas del bebé).

“Pasada la semana 41, la tasa de mortalidad intraútero aumenta de forma significativa”, avisa el doctor Barri. De ahí la necesidad de provocar el parto si tu hijo se resiste a nacer.

Por otro lado, los motivos que llevan a inducir un parto antes de la fecha prevista son muy diversos: rotura prematura de la bolsa amniótica, preeclampsia, retraso del crecimiento fetal, malformaciones del feto o algunas enfermedades maternas como la diabetes gestacional, la hipertensión o una infección uterina.

Estas patologías médicas, afortunadamente poco frecuentes, obligan a adelantar el nacimiento.

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