Elementos a tener en cuenta

Elementos a tener en cuenta

El parto no es otra cosa que el final de un proceso de gestación que en principio dura 39 semanas, a contar desde la fecha de la última regla.

Lo ideal es que tu hijo venga al mundo de forma natural cumplido ese plazo, pero en ocasiones conviene provocar el parto con anterioridad (por alguna patología durante la gestación) o con posterioridad (por sobrepasar el límite de las 42 semanas) para evitar poner en riesgo la vida del bebé.

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“La inducción se lleva a cabo para iniciar las contracciones, mediante medicamentos u otras técnicas médicas, en aquellos casos en los que el parto no es espontáneo, es decir, cuando esas contracciones no se generan por sí solas”, nos aclara el doctor Pere Barri, ginecólogo del USP Instituto Universitario Dexeus de Barcelona.

Si a ti te han dicho que te van a inducir el parto, seguro que te preguntarás: ¿cómo lo harán? Puesto que cada embarazo y cada mujer son únicos, tu médico valorará las características de tu gestación para determinar cuál de las técnicas existentes es la más idónea.

Para ello, antes que nada analizará, mediante el llamado test de Bishop, cómo está el cuello de tu útero. Palpándolo podrá valorar cinco elementos que determinan si el cérvix está más o menos favorable:

  • Su longitud (inicio del borramiento).
  • Su dilatación (de 0 a 10 cm).
  • Su posición respecto a la vagina (el cuello debe estar centrado).
  • Su consistencia (debe ser blanda).
  • La distancia entre la cabeza del feto y la salida del canal del parto.

    Además del test de Bishop, tu ginecólogo tendrá en cuenta otros criterios antes de decidirse por un sistema u otro para provocarlo (por ejemplo, si eres primeriza o si te has sometido a alguna cesárea con anterioridad). Cuanto más favorable esté el cervix o cuello uterino, más fácil será la inducción.

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