Un buzón de peticiones en su mesa, la genial idea de una profesora para ayudar a sus alumnos

Esta profesora consigue que sus alumnos confíen en ella y se sinceren sobre sus problemas y preocupaciones a través de un buzón sobre su mesa.

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Facebook

Pedir ayuda es difícil a cualquier edad, pero mucho más en la infancia. Además, también es complicado para los adultos darnos cuenta de que un niño está pasando por una situación difícil o tiene algún problema que le cueste expresar. Pero una profesora de Texas ha dado con la solución ideal: un buzón donde sus alumnos puedan dejarle mensajes escritos contándole problemas que les cueste verbalizar en voz alta.

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Esta maestra, Julia Brown, quería encontrar la forma de que sus alumnos se acercaran a ella en caso de tener algún problema. Sabía que no era fácil. A los niños les suele dar vergüenza pedir ayuda a los adultos y tienen miedo de las burlas que puedan surgir de algún compañero que les escuche. Por esta razón, Julia pensó que los mensajes escritos serían mucho más íntimos y eficaces. Por eso creó la caja “Yo necesito”, donde sus alumnos podían introducir sus problemas y ella se comprometía a resolverlos o darles apoyo esa misma semana.

Al compartir su gran idea en Facebook, las reacciones positivas no dejaron de cesar.

Pedir una tutoría, contar algún problema familiar, pedir material escolar, demandar cariño o denunciar un caso de acoso escolar son algunas de las cosas que pueden escribir los alumnos en el buzón. Su objetivo: llegar a los niños de una forma original y darles la confianza de poder pedir ayuda siempre que lo necesiten.

La publicación obtuvo un éxito increíble y fueron muchas las personas que aplaudieron esta iniciativa. Por ello, dos semanas después decidió publicar en Facebook los resultados de esta nueva idea y compartió que dos de sus alumnos habían informado sobre casos de acoso escolar que ella logró resolver. Sin embargo, no todos se sentían cómodos con esta idea y aún tenían miedo de que algún compañero les juzgara de chivato por meter un papelito en el buzón. Por ello, la profesora cambió la dinámica e hizo que todos los alumnos metieran un papelito, aunque estuviera en blanco. De esta manera, nadie sabría quien se estaba desahogando con la profesora.

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A raíz de la caja, los alumnos han ido creando un vínculo de confianza con la profesora y muchos de ellos se le acercan directamente para pedirle ayuda en persona. Desde Crecer Feliz queremos aplaudir esta iniciativa y resaltar el papel de los profesores como guías y personas de apoyo para sus alumnos.

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