La baja maternal de las mujeres que son trabajadoras autónomas

Más allá de lo que estipula la ley, así es como se organizan las mujeres autónomas durante la baja maternal.

La ley actual, aprobada en 2017, recoge que todas las mujeres que están dadas de alta en el RETA y al corriente de los pagos de la Seguridad Social tiene, por regla general, los mismos derechos de baja maternal que aquellas que trabajan por cuenta ajena. Cumpliendo todos los requisitos, el subsidio por maternidad (bien sea biológica o por adopción o tutela), ofrece el derecho a recibir una prestación durante un máximo de 16 semanas ininterrumpidas, que comenzarán el mismo día del parto, o bien en una fecha anterior si el caso concreto lo requiere. De estas 16 semanas, hasta 10 pueden transferirse al otro progenitor, aunque las seis primeras serán de disfrute obligatorio para la madre.

El subsidio por baja maternal depende de la cotización de cada persona a la seguridad social; actualmente, pagando la cuota mínima (que en 2018 está en 279 euros), la trabajadora autónoma recibirá una prestación de 884,40 euros. Actualmente, la ley permite darse de baja como autónoma y, por tanto, prescindir del pago de la cuota de más de 200 euros (algo que no existía hasta hace poco más de un año). Además, una vez pase el período de baja, la nueva Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo introduce también como novedad la tarifa plana de 50 euros para madres autónomas que habiendo cesado su actividad reemprendan su negocio antes de dos años después del cese.

Eso es lo que dice la ley actual. Sin embargo, la realidad de las madres autónomas va mucho más allá de los números, las tarifas o las semanas que le otorga el Estado. Su verdadera preocupación es cómo mantenerse en el mercado cuando trabajan para varias empresas, sin un contrato que les asegure que, una vez pasados esos cuatro meses, seguirán contando con ellas. O cómo mantener en pie una empresa propia, cuando acabas de empezar y tienes que cesar la actividad si quieres disfrutar de la baja, pero esos 800 euros tampoco son suficientes para contratar a alguien que te sustituya. Y, por supuesto, cómo mantenerte a ti y a tu familia con un subsidio de 800 euros durante 16 semanas. Por eso, para conocer la realidad de la baja maternal cuando eres trabajadora autónoma, hemos contactado con varias mujeres que pasan, o han pasado recientemente, por esta situación. Ellas nos explican cómo fue su experiencia en dos situaciones muy distintas; la primera de ellas, trabajando como periodista freelance para varios medios de comunicación; la segunda, con una firma propia que acababa de lanzar cuando dio a luz a su primer hijo.

La incertidumbre del '¿qué pasará después?' cuando trabajas para otra empresa

"Cuando me quedé embarazada, era freelance. Llevaba unos 8 años siéndolo. En otro momento de mi vida, no me hubiera quedado embarazada, porque los recursos no ayudaban. Apenas tenía trabajos y los pocos que tenía, estaban fatal pagados como para mantener un niño. Pero con el paso de los años te das cuenta de que siendo freelance no sabes qué va a pasar mañana y llega un momento en el que no puedes seguir viviendo con el “por si acaso”, porque no vives", nos cuenta Blanca del Río, que actualmente trabaja como redactora de belleza en la revista Elle y que, cuando se quedó embarazada de su hija, trabajaba como freelance para esta misma cabecera. Blanca nos cuenta que en aquel momento disfrutaba de una situación más cómoda que en años anteriores, y contaba además con la posibilidad de una manutención a partes iguales con su pareja, aunque el miedo a que su fuente de ingresos dejase de existir tras el embarazo. Aun así, Blanca decidió tentar a la suerte y seguir adelante con su decisión de ser madre.

"Durante el embarazo, por suerte, todo fue bien. Y menos mal, porque otra de las cosas que más miedo me daba era que algo fuera mal, tuviera que hacer reposo, no pudiera trabajar y me quedara sin ingresos a final de mes", explica Blanca en referencia a otro de los miedos más comunes cuando te encuentras en una situación como esta. Como hemos dicho, el subsidio para madres autónomas es de poco más de 800 euros; una prestación con la que cuentas para esas semanas posteriores a dar a luz. Pero, ¿y si hay complicaciones y tienes que recurrir a ese plan antes de lo previsto? ¿Quién puede permitirse vivir con ese salario cuando estás a punto de ser madre? " Los gastos se incrementan con el bebé y es mejor que tengas ahorros para esos meses. Y con suerte, la empresa para la que trabajas te “guarda” tu colaboración para la vuelta…".

La de Blanca es una historia muy similar a la que habrán vivido muchas otras trabajadoras autónomas que, como ella, protagonizaron una lucha por trabajar hasta el último momento para apurar al máximo sus ingresos y dejar todo el trabajo finalizado antes de dar a luz. "No me di de baja antes de dar a luz porque siendo freelance eso es una utopía absoluta, pero conseguí adelantar mi trabajo a marchas forzadas con un bombo que no me entraba en el escritorio para poder “descansar” y preparar todo un par de semanas antes de dar a luz", añade la periodista.

A esto, hay que añadir que las ventajas que a priori podemos ver de ser freelance, se vuelven en tu contra cuando las pones en práctica. Porque, tal y como nos cuenta Blanca, iba a tener que dejar a su bebé en una guardería pese a trabajar desde casa una vez superada la baja maternal, porque, ¿quién puede concentrarse en su trabajo con un bebé de cuatro meses al lado? Blanca nos cuenta que, por suerte, le ofrecieron un contrato cuando llevaba tres meses de baja, y aunque tuvo que renunciar a esas últimas semanas, prefirió eso a continuar como freelance. "Y la verdad, ser autónoma y madre en España es difícil, así que supongo que después de tantos años, el karma me compensó. A día de hoy no tengo ni idea de cómo me hubiera organizado si hoy hubiera sido freelance, porque la cosa se complica a medida que crecen, sinceramente", añade.

La incapacidad de 'parar' cuando tienes tu propio negocio

Un caso diferente, aunque no menos complicado, es el de aquellas mujeres que tienen una empresa propia con la que acaban de comenzar. Es el caso de Lucía Be, madre de cuatro hijos que, cuando tuvo al primero de ellos, acababa de lanzar su firma homónima. En este caso, la prestación es exactamente la misma, y las condiciones muy similares, con la diferencia que, al tener una empresa con la que creas y vendes productos, debes paralizar la producción durante tu baja maternal, porque lo contrario sería ilegal. "En mi primer embarazo estaba yo sola en la empresa, tenía una prestación de 800 euros y, por aquel entonces, a esa compensación había que restarle la cuota de la Seguridad Social, que había que seguir pagando durante la baja. Las opciones que tenía eran darme de baja y dejar de facturardurante ese período o contratar a una sustituta; algo que era inviable porque a esa persona tenía que pagarle más de lo que yo recibía como subsidio", nos cuenta Lucía, que tuvo que tomar la decisión de coger las seis semanas obligatorias de baja y ceder el resto a su marido, que es funcionario.

En su último embarazo (acaba de ser madre hace apenas dos meses), Lucía ha vivido una situación diferente, ya que su empresa cuenta con diez trabajadoras, por lo que no tiene que parar la producción para poder disfrutar de su baja maternal, sin embargo, la presión por volver al trabajo ha sido similar. "No puedo vivir cuatro meses renunciando a mi sueldo y cobrando 800 euros de subsidio teniendo cuatro hijos y, además, cuando eres autónoma y tienes tu propia empresa, o tiras tú de ella o nadie lo va a hacer por ti", nos cuenta. Así, Lucía reflexiona sobre la complicada situación a la que se enfrentan las trabajadoras autónomas cuando se quedan embarazadas y deciden ser madres: "En mi empresa, donde todas mis trabajadoras son mujeres, intento darles todas las facilidades para que sean madres, les doy flexibilidad y, por supuesto, tienen su derecho a baja maternal, lactancia y excedencias. Y muchas veces me pregunto por qué yo, como autónoma, no puedo autoemplearme y tener esos mismos derechos".

Sin embargo, Lucía intenta mantener un pensamiento positivo y agarrarse a las ventajas que le ofrece su trabajo y su situación actual porque, de otro modo, no podría seguir adelante. "Algo que siempre digo cuando me preguntan por el momento idóneo para ser madre es que nunca hay que depender del Estado, porque no lo va a poner fácil. Después de nueve años como autónoma, me he dado cuenta de que siempre sales perjudicada. Simplemente, intenta ver las ventajas (aunque sean pocas) de tu situación. Por ejemplo, yo puedo trabajar desde casa con el niño pegado a mí y, eso, en cualquier otro trabajo no podría hacerlo".

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