Las dietas extremas, los peores enemigos de la fertilidad femenina

Una dieta demasiado estricta o la práctica de un deporte extremo pueden causar en nuestro cuerpo grandes desajustes hormonales, en este sentido, la capacidad reproductiva puede verse perjudicada, hasta el punto de provocar amenorrea o incluso infertilidad.

Son muchas las mujeres que viven en una "eterna pelea" contra los kilos de más sometiéndose a dietas demasiado estrictas y practicando deporte en exceso. Con la llegada del verano, la 'Operación Bikini' aterriza en sus vidas con fuerza con tal de lucir un cuerpo 10. Sin embargo, estas costumbres pueden resultar negativas a la hora de quedarse embarazadas.

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Con motivo del Mes de la Fertilidad, los expertos de la Clínica Ginefiv advierten sobre las consecuencias negativas de estas dietas extremas para la preservación de la fertilidad a través de una campaña con el slogan 'Cuida tu fertilidad'.

“El objetivo de la ‘Operación Bikini’ consiste en perder el máximo número de kilos en el menor tiempo posible, pero hay que ser conscientes de que los problemas con el peso corporal tienen importantes implicaciones en las posibilidades reproductivas de una pareja”, explica la doctora Victoria Verdú, coordinadora de ginecología de la Clínica Ginefiv.

Es importante concienciar a la sociedad de que más vale cuidarse a través de una dieta equilibrada y ejercicio físico durante todo el año, que someter al cuerpo a dietas extremas durante un breve periodo de tiempo, para evitar posibles consecuencias. Y es que, según Ginefiv, en torno al 12% de la infertilidad primaria es consecuencia de los problemas de peso.

Llevar una vida sana y una alimentación completa y equilibrada que se refleje en un peso corporal saludable, es imprescindible para cuidar la fertilidad ya que la grasa corporal genera un efecto sobre la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH), fundamental tanto para la ovulación como para la producción de esperma.

En este contexto, una pérdida drástica de peso corporal (entre el 10 y el 15%) puede disminuir los niveles de GnRH, provocando una ovulación irregular, la interrupción de la misma (amenorrea), e incluso puede afectar la disponibilidad del revestimiento uterino dificultando que el embrión pueda implantarse en él.

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Por lo que para mantener una salud reproductiva óptima se recomienda seguir, durante todo el año, una alimentación sana y equilibrada y realizar ejercicio físico con moderación, sin someter al cuerpo a cambios drásticos en estos dos aspectos.

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