Uno de cada cinco bebés de menos de tres meses sufre cólico del lactante

Los motivos del cólico del lactante se corresponden con distintos factores, tanto de naturaleza biológica como psicológica. Recientemente, ha aparecido un tratamiento que podría ser la solución a este problema.

A pesar de la alta incidencia de los cólicos del lactante en los recién nacidos, estamos ante una enfermedad parcialmente desconocida, que se resume en un aumento de bacterias productoras de gas, inflamación intestinal y reducción de bacterias beneficiosas para el organismo.

Los motivos del cólico del lactante se corresponden con distintos factores, tanto de naturaleza biológica como psicológica. La inmadurez del sistema nervioso o digestivo se encuentra entre los motivos biológicos. La madurez de la flora o microbiota intestinal del neonato es un proceso que comienza desde la gestación y está influenciado por el tipo de nacimiento o la alimentación de la madre durante el embarazo. Entre los agentes psicológicos que pueden dar lugar a la aparición de estos cólicos, tenemos la prematuridad del bebé y los antecedentes familiares como la tensión, la edad o el tabaquismo de la madre.

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La empresa farmacéutica Ferrer ha organizado hace unos días un taller sobre el tratamiento del cólico del lactante y en él, el Dr. Juan Leonardo Odriozola Sánchez, pediatra del Consultorio Moraleja de en Medio, ha explicado que uno de cada cinco lactantes menores de tres meses desarrolla cólico del lactante.

Según Odriozola, se trata de un “trastorno gastrointestinal funcional, que se traduce en episodios recurrentes y prolongados de llanto, angustia e irritabilidad en el bebé, que es más frecuente en aquellos alimentados con fórmulas infantiles, que en lo que reciben lactancia materna”. También ha afirmado que, “aunque se trata de un proceso autolimitado en el tiempo, pues desaparece de forma espontánea entre el 4º y 6º mes de vida, genera un deterioro severo en la calidad de vida de toda la familia”.Suele aparecer con más frecuencia durante la tarde-noche, sin causas identificables.

Para tratar la formación de gases en bebés y niños pequeños, ha aparecido recientemente un producto llamado Aprotecol, que se formula a base de xilogucano, un polisacárido que aparece en el árbol Tamarindus Indica que presenta propiedades mucoprotectoras y microorganismos beneficiosos que ayudan a prevenir la invasión bacteriana patógena.

Durante su ponencia en el taller, el dr. José Francisco Albaladejo Rico, responsable digestivo del departamento médico de Ferrer, ha explicado el mecanismo de acción dual que presenta este compuesto: “Por un lado el xiloglucano posee propiedades formadoras de una película protectora que previene la adhesión a la pared intestinal y la replicación de bacterias formadoras de gas, al tiempo que los microorganismos saludables tindalizados (lactobacillus reuteri y Bifidobacterium breve) inhiben el crecimiento de bacterias patógenas y contribuyen a la restauración de la flora intestinal”.

Además, el doctor Albaladejo ha incidido en el beneficio de administrar el xiloglucano antes de las comidas, pues sus efectos se consiguen mejor cuando el intestino está vacío.

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