El móvil, el peor enemigo de la comunicación con tu hijo

Un 48% de los padres asegura que la relación con sus hijos se ve interrumpida más de tres veces al día por el uso del móvil. 

Hace unos días, una maestra estadounidense llamada Jen Adams Beason, realizó una pregunta a sus alumnos de segundo grado de primaria (7-8 años): “¿Si tuvierais que decirme un invento que os gustaría que no existiera cuál sería?”. Para su sorpresa, la respuesta de una de sus alumnos fue el móvil de sus padres, argumentando que ellos estaban todo el día con él. La profesora decidió publicar las conclusiones en su Facebook, dando lugar a numerosas reacciones ante la realidad puesta en evidencia por la alumna.

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“Odio el teléfono de mi madre y desearía que ella no tuviera uno. Lo odio” fue lo que escribió la niña en su respuesta, pero no fue el único de la clase: al menos cuatro de los 21 alumnos del aula manifestaron el mismo pensamiento.

La publicación en Facebook de esta respuesta ha dado lugar a numerosos comentarios en la red, como por ejemplo este: “Es tan triste como real, un gran recordatorio para todos nosotros de que apaguemos los teléfonos y nos relacionemos más con nuestros hijos”.

Otros profesores entraron en la discusión y expusieron sus propias experiencias, una de ellas apuntó que, en una discusión en clase sobre Facebook, sus alumnos dijeron que sus padres pasaban más tiempo en Facebook que hablando con sus hijos. En este contexto, resulta común la aparición de artículos hablando sobre los problemas de la adicción de los niños y jóvenes a las nuevas tecnologías, de cómo atajar este problema y cómo ayudar a nuestros hijos a que disfruten de las ventajas que la vida digital les proporciona sin caer en las desventajas que, también, puede acarrear. Uno de los consejos que no suelen faltar en estos artículos es que los padres deben dar ejemplo, noticias como la que comentamos nos hacen pensar que no estamos incidiendo lo suficiente.

La Dra. Jenny S. Radesky, del Centro médico de Boston, participó en un trabajo en el que se observaron 55 grupos familiares en restaurantes durante una comida familiar. 40 de los padres hicieron uso de sus teléfonos durante casi toda la comida. Se pudo apreciar que cuanto más concentrados estaban los padres en sus móviles, peor se comportaban los niños, intentando llamar su atención.

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Los niños necesitan el contacto con sus padres y no sentirse abandonados. De nada sirve simular que los estamos escuchando mientras atendemos a nuestro móvil, los niños lo perciben y las consecuencias pueden ser catastróficas para su desarrollo emocional. Varias investigaciones están constatando que los padres cada vez hablan menos con sus hijos a causa del uso excesivo del móvil, lo que conlleva problemas de comportamiento de los más pequeños.

La revista Child Development publicó un estudio realizado con 170 familias con niños de 3 años, en el que se analizaba cómo interrumpía el móvil el tiempo que pasaban con los pequeños. Un 48% de los padres aseguro que el teléfono interrumpía la relación con sus hijos más de tres veces al día frente a un 11% que no tenía ese problema.

Las familias en las que se daban más casos de interrupción del trato con los niños presentaban más problemas de comunicación con ellos, más enfados, más pataletas, etc.

Si pensamos que los padres somos la referencia para nuestros hijos, parece evidente que, si nosotros le damos un lugar preponderante al móvil en el ámbito familiar, nuestros hijos terminarán por adquirir los mismos hábitos y acabarán enganchándose a él igual que nosotros.

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