Las claves para alimentarse correctamente en el embarazo

Durante el periodo de gestación, las necesidades nutricionales y energéticas de las mujeres son mayores, por lo que es fundamental llevar una dieta variada y equilibrada, en la que la leche y los productos lácteos serán unos magníficos aliados.

Las necesidades nutricionales de las mujeres embarazadas son diferentes a las de las demás mujeres. No se trata de comer por dos, sino de mantener una dieta equilibrada y adaptada a las necesidades de esa etapa.

El día 1 de junio se celebra el Día Mundial de la Leche, fecha instaurada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) desde el año 2001 y unos días antes, se ha publicado el informe 'La leche como vehículo de salud en situaciones fisiológicas especiales: mujer gestante'.

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En el estudio se pone de manifiesto que el 50% de las embarazadas no llegan al consumo recomendado de ácido fólico, yodo, calcio, hierro y vitamina D y, aunque más del 70% de las mujeres embarazadas tienen un exceso de grasa en su dieta, en el 50% no se alcanzan las recomendaciones de ácidos grasos Omega-3. Estas cifras pueden repercutir tanto en la salud de la mujer como en la del futuro bebé.

En este informe realizado por el profesor Gregorio Valera Moreiras, presidente de la FEN y catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad CEU San Pablo de Madrid; el profesor Ángel Gil, presidente de FINUT y catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada y la profesora María Jesús Cancelo, secretaria general de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) se recoge el papel fundamental que ejerce la leche en la dieta de las embarazadas, ya que aporta vitaminas y minerales indispensables para la buena salud tanto de la madre como del bebé.

El informe indica, además, lo necesario que es llevar una dieta completa, variada y equilibrada. El profesor Gregorio Varela Moreiras explica que “no existen alimentos buenos o malos en periodo de gestación o de lactancia, sino que lo fundamental es alcanzar un equilibrio dietético para asegurar la salud de la mujer y del futuro bebé”.

En cuanto a los hábitos alimenticios a seguir durante el embarazo, las recomendaciones más significativas son:

  • Ingerir alimentos en cinco o seis comidas diarias y no saltarse ninguna de ellas, sobre todo el desayuno.
  • Ingerir el volumen de alimentos adecuado a la actividad física y eliminar las comidas copiosas.
  • Diariamente ingerir una ración de verduras crudas y una pieza de fruta rica en vitamina C como naranja, mandarina, kiwi, pomelo o fresa.
  • No consumir carnes crudas o poco hechas, para evitar infecciones que puedan afectar al feto. La carne debe estar bien cocinada y las frutas y verduras se tienen que lavar a conciencia.
  • Consumir más alimentos ricos en fibra como legumbres, frutas, hortalizas y cereales integrales.
  • Consumir pescado azul, sobre todo piezas de pequeño tamaño, para beneficiarse de su contenido en ácidos grasos Omega-3.
  • Reducir el consumo de café, té y sal (es preferible optar por sal yodada).
  • Beber entre 2 y 2,5 litros de líquidos diarios, preferiblemente agua y durante las comidas. Las bebidas alcohólicas están totalmente prohibidas durante el periodo de gestación.
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    Respecto a estas recomendaciones, los estudios demuestran que hay desequilibrios en la alimentación. Solo un 51% de embarazadas confirma que consume pescado de forma habitual, mientras que predomina la carne en su dieta. En cuanto a la leche y los productos lácteos, aunque su consumo suele ser diario, un 50% no llega a las tres raciones diarias recomendadas.

    El papel de la leche en la dieta de una mujer embarazada

    Respecto a la leche, el profesor Ángel Gil señala que “la leche y los lácteos tienen un papel muy relevante en la dieta de las embarazadas, ya que aportan proteína de alta calidad nutricional, calcio, vitamina D y vitaminas del grupo B, entre otros nutrientes. Su consumo no solo mejora el estado nutricional de la mujer gestante, sino que también tiene efectos beneficiosos sobre el crecimiento fetal y el peso al nacer y sobre algunos marcadores de salud, tanto en las madres como en sus hijos”.

    Una forma de asegurar la ingesta de micronutrientes es recurrir a los suplementos nutricionales. En este aspecto, la leche, por sus características, es un vehículo ideal para enriquecerlo con calcio, vitamina D o ácidos grasos Omega-3.

    La doctora María Jesús Cancelo explica que “los suplementos nutricionales y los alimentos fortificados o enriquecidos, siempre bajo la supervisión de un profesional sanitario, pueden ser de utilidad para alcanzar las ingestas aumentadas de determinados nutrientes fundamentales para el desarrollo presente y futuro del niño, así como el mantenimiento de la salud de la madre”.

    En consecuencia, es muy importante que la mujer embarazada sea consciente de que durante la gestación las necesidades nutricionales y energéticas son mayores, por lo que es fundamental que sigan con una dieta variada y equilibrada, en la que la leche y los productos lácteos serán unos magníficos aliados.

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