El conmovedor testimonio de un padre a los que los médicos salvaron la vida de su hija recién nacida

Hay historias que nos conmueven en lo más profundo de nuestro ser y nos hacen estar agradecidos con la vida, como la que vamos a contar.

Cuando una niña nace con una cardiopatía congénita y los grandes profesionales que trabajan en nuestros hospitales le salvan la vida, no podemos dejar de estar agradecidos.

Cuando Marina nació, le detectaron una cardiopatía congénita y tuvo que ser operada con tan solo un mes de vida. Su padre, el fotógrafo y director creativo Alberto Lizaralde, ha contado en su cuenta personal de Twitter su historia para dar las gracias y hacer su particular homenaje a los profesionales que trabajan con niños en nuestros hospitales. Alberto define al personal de los hospitales que allí nos atienden como magos y les agredece haber salvado la vida de su pequeña Marina.

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En España, ocho de cada mil bebés presentan malformaciones del corazón, algunas leves y otras que necesitan de cirugía al poco tiempo de nacer, como fue el caso de Marina. Alberto cuenta su historia para que “nos sintamos orgullosos de los profesionales que tenemos en la Sanidad española” y desea que se extienda el mensaje para que llegue a toda la población.

Alberto explica cómo el día que iban a dar el alta a Marina y su madre tras el parto en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, un médico notó algo raro en el pequeño corazón de su hija y decidió que era mejor que se quedara ingresada para descartar cualquier anomalía. Aquel médico fue la primera persona que salvó la vida de Marina para Alberto. Gracias a la decisión de ese profesional, se detectó que la niña tenía estenosis pulmonar severa, un mal funcionamiento de la válvula pulmonar que impide que la sangre llegue correctamente al pulmón para oxigenarse.

A partir de este momento comenzó lo que Alberto llama la "cadena de magos" que salvaron la vida de su hija. Alberto realizó fotografías del proceso y las colgó en su Instagram.

A través de redes sociales, ha explicado cómo en el Hospital Clínico hicieron las pruebas a toda velocidad y dieron con el diagnóstico en tiempo récord, pero lo que además agradece Alberto es el respeto y delicadeza con el que todo el personal les trató y comunicó la mala noticia. A partir de ese momento los médicos consideraron que había que trasladar a Marina al Hospital Universitario de la Paz, con un equipo médico más especialazado en estos casos y desde entonces y que desde entonces ha sido su segunda casa. Ese traslado se realizó en una ambulancia especial de neonatos en la que no pudieron acompañar a la pequeña, pero la mirada de aquellos profesionales les dio la confianza suficiente para saber que su hija estaba en las mejores manos.

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Cuando llegaron a la UCI de neonatos de La Paz, Alberto sintió miedo, de hecho, lo ha descrito como el último lugar en el que le gustaría estar, pero el primero si lo necesitas. Alberto lo describe como un micro planeta maravilloso donde todo encaja a la perfección.

Recuerda cómo les atendieron y les consolaron cuando lo necesitaron y se maravilló de cómo las personas que allí trabajan eran capaces de atender a los padres a la vez que a los recién nacidos. No quiere dar nombres para no dejarse a nadie, pero recalca la importancia de lo que hacen cada día y con cada niño. Por otro lado, ha lanzado un mensaje a los profesionales para que no desfallezcan, para reconocerles la importancia de su labor y para mostrarles lo mucho que padres y niños les necesitan. También ha indicado cómo estos profesionales se muestran por encima del sistema que les escatima recursos y cómo deciden dar más de lo que tienen.

Después de dos entradas al quirófano (la primera con 4 días de vida) los médicos decidieron operar a Marina cuando tan solo tenía un mes de vida. Alberto ha explicado lo complicado y largo que fue el postoperatorio y cómo estableció una extraña amistad con los demás padres que llevaban meses sufriendo lo mismo que él.

También, ha hecho una referencia a la fundación Menudos Corazones, donde tal y como él lo cuenta trabaja gente maravillosa que ayuda muchísimo a las familias en estas circunstancias.

Después de dos meses y medio en el hospital, por fin están en casa con su hija. Cuenta cómo le tienen que dar 7 medicaciones distintas y cómo se sigue alimentando con sonda, pero está con ellos. Anima a otros padres que puedan estar pasando por algo similar y les dice que aunque va a ser lo peor que les pueda ocurrir en su vida, deben confiar en ese montón de gente que se van a dejar el pellejo por su hijo. “Los magos harán su magia”.

La imagen que ilustra esta noticia está tomada del perfil de Instagram de su padre, Alberto Lizaralde.

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