Claves para que tu hijo no sea demasiado mimado

Mimar en demasía a nuestros hijos puede hacer de ellos adultos frustrados. Es necesario que les instemos a ser independientes y a esforzarse por conseguir lo que quieren.

Tendemos a que nuestros hijos tengan todo lo que desean porque pensamos que así conseguiremos su felicidad. Partimos de la base de que si lo tienen todo a su alcance serán más dichosos, pero olvidamos que cuando sean adultos serán ellos los que tendrán que conseguir sus objetivos, por lo que con nuestra forma de actuar no les estamos ayudando.

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Sin darnos cuenta estamos haciendo así que nuestros hijos sean personas dependientes de nosotros. Es posible que de esta forma nos sintamosmás seguros, pero de ningún modo estamos haciendo lo mejor para ellos. Muchos psicólogos nos alertan de que los niños mimados de hoy mañana serán adultos frustrados incapaces de comprender que para que las cosas sucedan es necesario un esfuerzo previo. Al fin y al cabo, siempre obtuvieron lo que querían con solo pedírselo a sus papás, como mucho una rabieta y conseguido.

Cómo conseguir que se valga por sí mismo

Nos encontramos con niños con todo su tiempo ocupado por una planificación que les hemos hecho, entre el colegio, los deberes, las actividades extraescolares y las nuevas tecnologías que ponemos a su disposición, no tienen tiempo para aburrirse y no saben lo que es jugar sin la supervisión de un adulto. Además, la aparición de terribles noticias relacionadas con la infancia hace que sintamos la necesidad de incrementar nuestra protección. Aunque esta reacción sea lógica tenemos que pensar que para volar hay que saltar del nido.

La presión social nos empuja a sobreproteger a nuestros hijos y evitarles cualquier sobresalto. Es necesario que nos deshagamos de esta presión y les enseñemos a realizar las cosas por ellos mismos.

Cuando son pequeños, debemos empezar por enfrentarlos a la palabra “no”.No siempre deben obtener lo que piden, tenemos que consensuar con la pareja a qué cosas se les va a decir que no y, sobre todo, mantener esa negativa por parte de los dos adultos. En los casos de separación este tema es mucho más difícil y por tanto, mucho más necesario. También deben empezar a hacer cosas por sí mismos, como vestirse, comer o recoger su habitación. Nos armaremos de paciencia y les corregiremos las veces que hagan falta, pero no lo haremos por ellos por mal que lo puedan realizar en un principio.

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En el colegio les haremos respetar a sus profesores y compañeros, no siempre nos podremos de su parte, sino que procuraremos razonar cada una de sus actuaciones y sus posibles fracasos no serán siempre por culpa de terceros. Analizaremos conjuntamente en qué pueden mejorar para evitar las lógicas fricciones con las que se van a encontrar el día de mañana.

En la adolescencia y juventud tenemos que fomentar que salgan al mundo exterior. Hay que dejarles que encuentren sus propias motivaciones y alentarles a conseguir sus objetivos con medios precarios. Si viajan deben hacerlo con lo justo. Es muy beneficioso enseñarles a gestionar su economía y a decidir a qué deben renunciar.

Los adultos mejor preparados para el día a día son aquellos que de pequeños y en su juventud gozaron de autonomía y tuvieron que pelear para conseguir sus objetivos. Aquellos que aunque se equivocaron, aprendieron que lo importante es volver a intentarlo y no dejarse vencer por los fracasos.

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