Las mujeres pasan una media de 11,8 horas estresadas al día

Mujer, profesional, madre y persona. ¿Hay tiempo para todo?

Las mujeres entre 30 y 45 años están estresadas una media de 11,8 horas diarias de las 16 que están despiertas y tardan unas 4,5 horas, incluyendo las de sueño, en recuperarse del estrés acumulado. Estos son los datos que ha realizado Freedom & Flow Company con motivo del Día de la Mujer que se celebra el 8 de marzo en todo el mundo.

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El análisis se ha realizado con una muestra de 750 personas y de él se han extraído resoluciones, cuanto menos, llamativas. En un mundo donde conciliar la vida laboral con la personal supone un gran esfuerzo, el estrés parece prácticamente inevitable. La falta de tiempo libre y el exceso de obligaciones afectan al bienestar tanto físico como mental de las mujeres.

El estudio también ha determinado que nuestro sistema nervioso dedica más de 12 horas diarias a elaborar actividades que producen estrés. Como consecuencia, el sistema simpático, encargado de aumentar la frecuencia cardíaca, la respiración o la tensión arterial, se sobrecarga impidiendo que su opuesto, el sistema parasimpático, pueda llevar a cabo sus funciones de contrarresto. Es decir, la sobreestimulación del sistema simpático imposibilita al parasimpático establecer un equilibrio entre el estrés y los periodos de recuperación.

Del trabajo a casa

La capacidad multitarea que se ha vinculado con el sexo femenino ha motivado, en ocasiones, una distribución desequilibrada de las responsabilidades profesionales y personales. El análisis ha concluido que las mujeres, al tener una mayor competencia en el ámbito familiar, llegan a un alto nivel de estrés en el trabajo a partir de las 19 horas, suceso que no ocurre de igual forma en los hombres. Una mayor facilidad a la hora de conciliar ambos ámbitos mejoraría los niveles de estrés y, por tanto, el rendimiento de la persona.

Por otro lado, mejorar la calidad de recuperación después de una dura jornada de trabajo generaría un efecto anti-edad, visible en la estética corporal pero también en la prevención de enfermedades derivadas del estrés: depresión, urticaria, ansiedad problemas intestinales o cardíacos…

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Algunas soluciones para que el estrés no te afecte

Los hábitos de vida saludables, como una dieta sana y el deporte, pueden ayudar a gestionar los altos niveles de estrés. Pero cuidado con los excesos. Frente a un ejercicio físico de alta intensidad es recomendable combinar paseos a buen ritmo con ejercicios de fuerza que no requieran de una frecuencia cardíaca demasiado elevada. El mantenimiento de la masa muscular y los entrenamientos de fuerza, siempre prescritos por un especialista, ayudan a prevenir patologías como la osteoporosis.

En cuanto a la alimentación, el experto en nutrición de Freedom & Flow Company, aconseja combinar alimentos ricos en fibra y proteínas con otros que aporten antioxidantes, vitaminas y grasas de calidad. Algunos snaks idóneos para tu jornada de trabajo pueden ser:

  • Plátano + 2 yogures
  • Media chirimoya + tostada de pan de centeno con 2 cuñas de queso curado
  • 6 nueces + yogur griego
  • Tostada de pan integral con aguacate y jamón serrano
  • Plátano + 3 orejones + 5 avellanas

    Después de la multitud de responsabilidades en asuntos laborales y los cuidados de la familia, es normal que el estrés llame a nuestra puerta. Sin embargo, es mejor que aprendamos a gestionarlo. Para poder cuidar de otros o rendir en nuestro trabajo, hemos de empezar por estar bien nosotras mismas. Por ello, es imprescindible que nos dediquemos tiempo y, por supuesto, que cuidemos nuestra alimentación y hábitos diarios.

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