Nacer en un país desarrollado disminuye 50 veces el riesgo de morir en el primer mes

En el extremo opuesto, en países de renta baja el riesgo de morir durante el primer mes de vida crece de forma alarmante. En el África Subsahariana se encuentran 8 de los 10 lugares más peligrosos para nacer.

Según un informe de UNICEF sobre mortalidad de los recién nacidos durante el primer mes de vida presentado en Ginebra el pasado 19 de febrero, el lugar del nacimiento condiciona la tasa de supervivencia.

En el mundo fallecen cada año 2,6 millones de bebés antes de cumplir el mes y un millón muere el mismo día de su nacimiento, mientras que otros 2,6 millones nacen sin vida.

En España fallecen de media uno de cada 500 recién nacidos, una proporción que lo sitúa entre los veinte países con las menores tasas de mortalidad infantil. En Pakistán es 1 de cada 22, en Afganistán 1 de cada 25 nacidos.

Mientras que los bebés que nacen en los lugares más favorables del planeta como Japón, Islandia, Singapur, Finlandia, Estonia, Eslovenia, Luxemburgo o Noruega tienen las mejores posibilidades, los recién nacidos de países como Pakistán, Afganistán o República Centroafricana cuentan con 50 veces menos probabilidades de sobrevivir en los inicios de su llegada a este mundo. Les siguen en altas tasas de mortalidad de recién nacidos: Somalia, Lesotho, Guinea-Bissau, Sudán del Sur, Costa de marfil, Mali y Chad.

Los partos prematuros, las infecciones neonatales y las complicaciones durante el parto están entre las principales causas relacionadas con más del 80% de las muertes en recién nacidos.

Según Henrietta H. Fore, directora ejecutiva de Unicef: "Anualmente, 2,6 millones de recién nacidos en todo el mundo no sobreviven a su primer mes de vida. Un millon de ellos muere el día que nace. Podemos salvar a la mayoría de estos bebés con soluciones de atención médica asequibles y de calidad para cada madre y para cada recién nacido. Puesto que la mayoría de estas muertes son prevenibles, claramente estamos fallando a los bebés más pobres del mundo".

Entre las medidas que podrían reducir notablemente las muertes prematuras están el acceso a matronas, enfermeras y médicos, mantener pautas higienico sanitarias básicas como utilizar agualimpia, material adecuado o desinfectantes durante el parto y seguir hábitos protectores en el postparto inmediato como el contacto piel con piel con el bebé (método canguro), poner al niño al pecho tras el corte del cordón umbilical y asegurar una buena nutrición para la madre reciente que le permita amamantar a su hijo.
Sin embargo la falta de estas medidas y de profesionales sanitarios (por ejemplo en Somalia hay un médico, enfermera y matrona por cada 10.000 habitantes) implica que muchos bebés no reciban la ayuda que les permita sobrevivir al parto.

Como indica Javier Martos, director ejecutivo de Unicef Comité Español: "Con este informe queremos destacar que las desigualdades actuales entre países son flagrantes y reclamamos medidas urgentes para que en todo el mundo los recién nacidos cuenten con los medios necesarios para sobrevivir y crecer sanos".

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