Buenos hábitos para proteger la piel frente al sol

El sol, tomado con protección y moderación, aporta muchos beneficios al organismo de niños y mayores. Pero también tiene ciertos riesgos que debéis conocer... y prevenir.

El sol es un buen euforizante, perfecto para las mamás que tienen el ánimo un poco decaído durante el postparto; contribuye a sintetizar la vitamina D (importante para fijar el calcio a los huesos y para los niños en fase de crecimiento), otorga a la piel un saludable y favorecedor tono dorado, ayuda a los bebés a eliminar la bilirrubina de su organismo, reduce las infecciones respiratorias, disminuye la tensión arterial y mejora la respuesta muscular.
Pero para todo esto con 15 minutos de exposición al día es suficiente. Y no hace falta ir a la playa o a la piscina. El 90% de la radiación solar que recibimos nos llega en los paseos y las salidas que hacemos a la calle a lo largo del año.

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Para reducir riesgos

Aunque es en verano cuando niños y mayores se arriesgan más. Una exposición mayor al sol, sin medida y sin la debida protección, puede resultar muy peligrosa, ya que puede originar quemaduras en la piel, dermatitis, manchas, arrugas (fotoenvejecimiento), cataratas y otros problemas de la vista y favorecer la aparición de algunos tipos de cáncer.
Para quedarte con los beneficios y minimizar los riesgos:

  • Toma el sol con mesura y de forma gradual.
  • No lo hagas en las horas centrales del día (de 12 a 16 h).
  • Utiliza siempre un protector solar adaptado a tu tipo de piel que te proteja frente a los rayos UVB (son los que aportan el tono bronceado, pero son también los causantes de las quemaduras) y los UVA, causantes del envejecimiento prematuro, las manchas y los daños en el ADN de las células y las cataratas (Babaria dispone de protección solar, faciales desde SPF 30 y con sistema ADN antienvejecimiento y corporales para cualquier momento de la exposición, mira en la sección de consejos de su web).
  • No escatimes producto, aplícatelo cada dos horas, después del baño, después de hacer ejercicio y tras secarte con la toalla.
  • Utiliza sombrero y gafas de sol con filtro solar.
  • Cuidado con las superficies reflectantes como el agua y la arena.
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    Los más pequeños

    En el caso de los niños, los menores de 6 meses no deberían exponerse al sol bajo ningún concepto. Si el pediatra te ha indicado que su organismo necesita la radiación UV para corregir su ictericia, es suficiente con el paseo diario; aunque lo lleves protegido con una sombrilla, ya recibe lo que necesita.
    Por la extrema delicadeza de su piel, a partir de los 6 meses tampoco debería exponerse al sol. Si aun así decides llevarlo a la playa o a la piscina, recuerda que debe permanecer siempre a la sombra, en la zona más fresca del lugar, con camiseta y gorro, que has de ofrecerle agua fresca cada poco tiempo y que puedes aplicarle productos de protección solar, específicos para bebés, recomendados por su pediatra.

    No se los pongas en las manitas ni alrededor de la boca (ya que por la acción del chupete o al llevarse las manos a la boca podría comerse el producto).

    A partir de los 12 meses

    Cuando empiece a corretear o si permanece jugando en la arena has de tener la precaución de ponerle camiseta seca (los tejidos mojados no cubren de la radiación, salvo que el tejido tenga un tratamiento UPF), gorro que le proteja las orejas y la nuca y que le aporte sombra a la nariz, una de las zonas que con más frecuencia se queman por el sol.
    Aplícale un protector solar con factor muy alto (50 o 50+), pónselo 30 minutos antes de la exposición (descubrirás lo práctico que resulta el formato spray o pistola), sé generosa, no olvides la nuca y las orejas, y aunque el producto sea resistente al agua, repite cada dos horas y cada vez que termine de bañarse.

    Y no te fies de los días nublados o con viento; aunque no lo creas, también necesita su protector solar.
    Cuando volváis a casa es imprescindible darle un baño para eliminar los restos de arena, sal y cloro e hidratar y reparar su epidermis con un aftersun infantil (el aloe vera y el bisabolol ayudan a mantener la hidratación, regeneran y tienen propiedades cicatrizantes).

    Puedes encontrar más información sobre estos productos en Babaria.es

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