Cómo ha cambiado la familia en los últimos 25 años

En lo relativo a la maternidad, la paternidad y la vida familiar, a lo largo de estos 25 años hemos mejorado en muchos aspectos y empeorado en otros. ¿En qué situación nos encontramos?

En otoño de 1988, cuando nació Crecer Feliz, las mujeres estábamos definiendo la nueva maternidad y la sociedad caminaba hacia un concepto de familia que dejaba atrás las etiquetas y se mostraba acogedor con todos los modelos.

La revista creció en unos años de grandes avances; hoy, los adelantos en medicina, consumo sostenible, educación y derechos sociales vinculados a la familia nos han convertido en padres y madres más responsables y conscientes.

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Nunca hemos tenido tanta información y tantas opciones a nuestro alcance; somos y seremos, en gran medida, lo que queramos ser. Es el momento de proteger el derecho a vivir nuestra maternidad y paternidad con libertad y de favorecer la convivencia de las distintas opciones de familia.

Hemos llegado a ese futuro que, más que nuestro, es de nuestros hijos. ¿Hacemos un balance de cómo hemos evolucionado en estos 25 años?

Somos madres más tarde

En 1988 la edad media a la que las mujeres se convertían en madres era de 23 años. Entonces el país empezó a prosperar, aparecieron nuevas formas de trabajo y las familias fueron retrasando su construcción.

También se generalizaron los anticonceptivos y se intensificaron las campañas de educación sexual. En 1992 el porcentaje de madres menores de 25 años había bajado hasta el 20% y diez años después sólo un 13% de los niños nacían de madres jóvenes.

En la actualidad, el 29,5% de las embarazadas tienen más de 35 años. De hecho, en 2012 la edad media de acceso a la maternidad fue de 31,6 años.

Tenemos menos hijos

El número de hijos por mujer ha ido descendiendo y en 2012 era de 1,32.

Al mismo tiempo, el hecho de postergar la edad de procreación ha conllevado un incremento en el número de embarazos obtenidos por reproducción asistida, lo que hasta fecha reciente implicaba un aumento de nacimientos múltiples.

Hemos llegado así a una situación con dos extremos: por un lado más partos múltiples y por otro, más familias sin hijos o con un solo hijo.

Los embarazos están más vigilados

Hace 25 años no se hacía un seguimiento exhaustivo de la gestación. Pero a partir de finales de los 90 se consolidaron los sistemas de cuidado y seguimiento de la embarazada, con métodos como la ecografía trimestral, el cribado...

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Damos a luz con menos riesgo

Al mismo tiempo, se produjeron avances espectaculares en todo lo relativo al parto.

Cuando salió el primer número de nuestra revista no se ofrecía la epidural a las mujeres españolas y en el año 2000 casi la mitad de ellas aún no podían elegir si la querían o no; en 2012 esta técnica se utilizaba ya en el 80% de los nacimientos.

Además, gracias al perfeccionamiento de los protocolos hospitalarios y a la instauración de muchas rutinas que favorecen la práctica médica, hoy en día España tiene una de las tasas de mortalidad materno-infantil más bajas del mundo.

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